fundaciones panamaLas Fundaciones de Interés Privado de Panamá son, sin duda, la herramienta actual más eficaz para la planificación y la protección del capital; además, con ellas también es posible establecer la estructura hereditaria exenta de impuestos, a pesar de las regulaciones del país de residencia (cuotas fijadas a hijos y cónyuges) del beneficiario.

Panamá ofrece un ventajoso régimen de Fundaciones de Interés Privado (Ley Nº 25 del 12 de junio de 1995) sujeto a estrictas normas de secreto y que puede ser utilizado como herramienta de planificación fiscal real, evitando procesos costosos de sucesión; además, goza de una flexibilidad de operaciones y controles a través de un fideicomiso revocable y privado y un Consejo de Fundación que puede estar formado por una persona jurídica o tres personas físicas.

La iniciativa de crear la Ley de Fundaciones de Interés Privado en la República de Panamá surgió como resultado de la popularidad ganada en Europa, especialmente de las fundaciones familiares creadas en el Principado de Liechtenstein. Sin embargo, una vez analizada la ley de Liechtenstein, los redactores del anteproyecto de la Ley de Panamá entendieron que esto era insuficiente y han desarrollado un nuevo conjunto de reglas, modernas y completas, que incorporaron a esta nueva institución jurídica. En este sentido, vemos que incluso cuando existe una cierta similitud con la ley de Liechtenstein, siempre hay una serie de nuevos artículos que, en nuestra opinión, hacen que la ley panameña sea más atractiva para los interesados.

Una de las diferencias básicas es que la ley panameña no hace distinción entre las fundaciones familiares y las llamadas fundaciones mixtas, esto ha determinado la razón principal del cambio de nombre de la ley. De hecho, en Panamá se usó el término "Fundaciones de Interés Privado" con la idea de incluir tanto las fundaciones familiares como las mixtas, ya que los redactores de la ley panameña no vieron ninguna razón para hacer tal distinción.

Otra diferencia es el valor monetario de la cantidad mínima de activos que la ley requiere para poder establecer una fundación, el impuesto anual y la adopción expresa de la figura del "protector", que se usa ampliamente en las fundaciones anglosajonas. A diferencia de la ley de Liechtenstein, la legislación de Panamá no exige ser nacional del país para ser miembro del Consejo de la Fundación, ni requiere que el capital mínimo para el establecimiento de una fundación se realice antes del establecimiento y organización de esta. También está claro que no hay lugar para los "herederos forzados" que intentan atacar con éxito la validez de la fundación o la voluntad del fundador. En este contexto, las bases del interés privado servirán principalmente a aquellas personas que necesiten una estructura fiduciaria efectiva para una sucesión ordenada y la disponibilidad de sus activos y valores a los herederos antes o después de su muerte, mientras mantienen, al mismo tiempo, el control total y efectivo de los activos antes mencionados mientras esté vivo.

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