irs bitcoinEl Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha encontrado un nuevo objetivo, en su creciente carrera por cobrar más impuestos a los ciudadanos estadounidenses: las inversiones realizadas en Bitcoin, la criptomoneda más empleada en el mundo y que continúa valorizándose en el mercado.

El IRS centró su atención en Coinbase, considerada una de las mayores plataformas de Bitcoin en el planeta, y le exigió la entrega de información de todos los movimientos en las cuentas de los ciudadanos de Estados Unidos en los últimos tres años. Si hubieran recibido esos datos entonces habrían podido perseguir cualquier ingreso no declarado por un estadounidense. Coinbase se negó a entregar una información que considera, justamente, confidencial. El CEO de la empresa, Brian Armstrong, protestó porque el IRS asumió que cualquier usuario de Estados Unidos con inversiones en Bitcoin lo hacía para evadir el pago de impuestos.

La batalla legal no fue fácil. Armstrong utilizó varios argumentos, entre ellos que el hecho de solicitar información detallada sobre las transacciones de todas las cuentas de un país era una abierta violación de la privacidad. Para apoyar su idea dijo que otras empresas como Paypal o Citibank también se negarían a entregar todos los registros de sus clientes.

Después de seis meses de enfrentamiento, el IRS aceptó una radical disminución en el volumen de información que exigía a Coinbase. Entre las modificaciones estuvo la eliminación de la solicitud de información de pago y configuración de seguridad, así como la eliminación de la  solicitud de cartas de poder y minutas corporativas vinculadas a terceros.

No obstante, Coinbase continuó presionando y logró que el tribunal fallara a su favor, por lo que el IRS solo podrá tener acceso a un 3% de los registros de la empresa. Esto, de acuerdo con el director de comunicaciones de Coinbase, David Farmer, puede considerarse un triunfo, ya que más de 480 000 registros de clientes quedaron protegidos. Además, Farmer aseguró que el volumen de información que deberán entregar al IRS sobre cerca de 14 000 clientes es mucho menor que la solicitud original.

Aunque Coinbase haya salido bien parado de este acoso, lo cierto es que el Gobierno de Estados Unidos y su agencia, IRS, seguirán presionando a los grandes tenedores de Bitcoin y tratarán de “sentar un ejemplo” que disuada a otros de emplear la criptomoneda dentro de sus estrategias de ingeniería fiscal.

Quizás lo más peligro sea que aunque un ciudadano estadounidense decida invertir en Bitcoin lo más lejos posible del alcance de IRS, por ejemplo en mercados como Hong Kong, Corea del Sur y Japón, lo cierto es que persiste el temor de que el IRS, al igual que hizo con los bancos tradicionales una década atrás, obligue a las empresas que trabajan con la criptomoneda a entregar los datos privados de sus clientes.

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