empleados bancos offshore 300Hoy es una realidad que los empleados de bancos ubicados en jurisdicciones de bajos impuestos son mucho más rentables que los que laboran en bancos locales. No se trata de que unos sea mejores y trabajen más que otros, sino que como los bancos offshore tienen una menor carga fiscal, a partir de facilidades que brindan determinados países, y tampoco realizan demasiadas actividades en esas jurisdicciones, entonces los bancos pueden tener nóminas más pequeñas pero con un margen de dividendos muchísimo mayor.

En la Unión Europea rige desde hace dos años una directiva que obliga a los bancos que tengan sede en cualquier país de esa zona a hacer públicos los bene­ficios e impuestos que obtienen y pagan en cada jurisdicción. A partir de esos datos entregados conocemos que, en 2015, los 20 principales bancos europeos reportaron un 26% de sus beneficios en países de bajos impuestos, mal llamados por la prensa como “paraísos fiscales”, pero solo tuvieron en esas jurisdicciones el 7% de sus empleados y pagaron solo el 14% de sus impuestos allí.

Sucede que los bancos, al igual que todas las grandes empresas, trasladan hacia esos países donde existen tipos de impuestos de sociedades muy bajos o nulos, sus dividendos y de esta forma, criticada por muchos, pero perfectamente legal, reducen su carga fiscal. Las características de los supuestos “paraísos fiscales” indican que los impuestos bajos o, incluso, cero solo aplican para las actividades realizadas fuera de ese país. Por tanto, los bancos no necesitan tener muchos empleados en los “paraísos fiscales” ya que, básicamente, no realizan actividades allí.

Las cifras ilustran esa tendencia: los principales bancos europeos obtuvieron, en 2015, 628 millones de euros de beneficios en países donde no tenían ningún empleado. La prensa sensacionalista ha tratado de presentar a los “paraísos fiscales” como islas del Caribe, pero, en realidad, el país donde más productivo fueron los empleados de un banco está situado en el centro de Europa: Luxemburgo. Allí, los 42 empleados de Barclays generaron 557 millones de euros de beneficios, lo que representó una productividad de 13,2 millones por empleado, 348 veces superior a la media del banco por empleado, que fue de 38 000 euros.

Otros datos, manejados por la organización Oxfam, muestran que mientras un empleado a tiempo completo de un banco genera, como promedio, un beneficio de 45 000 euros, los de los bancos ubicados en “paraísos fiscales” generan, también como promedio, 171 000 euros anuales. Según esa información, un empleado del banco italiano Intesa Sanpaolo ubicado en un “paraíso  fiscal” resulta ser 20 veces más productivo que un empleado medio del banco.

Las estrategias fiscales empleadas por los bancos europeos más importantes han dado resultado: la rentabilidad conjunta de esos bancos fue del 19%, en otras palabras, por cada 100 euros facturados, lograron 19 de beneficio; sin embargo, en los “paraísos fiscales” esos beneficios crecieron hasta el 42%, es decir, de cada 100 euros facturados obtuvieron 42 de dividendos. La razón de esta enorme diferencia está en los impuestos que pagan los bancos. Por eso no es casual que los grandes bancos prefieran mover sus dividendos hacia países más amigables, en temas fiscales, como Luxemburgo, Suiza e Irlanda. En 2015,  Barclays declaró beneficios totales de 5000 millones de euros, de los cuales aproximadamente 900 millones de euros correspondieron a esos tres países, donde el banco apenas pagó  11 millones de euros en impuestos, con un tipo fiscal efectivo cercano a cero. Mientras en todo el mundo, en total, Barclays tiene más de 130 000 empleados, en esos tres países la cifra solo es de 500. Por tanto, Luxemburgo, Irlanda y Suiza, que aplican bajos impuestos, supusieron el 18% de los beneficios de Barclays a nivel global, pero solo el 0,4% de su mano de obra.
productividad empleados bancos offshore1Los grandes bancos, como empresas multinacionales, siguen estrategias totalmente legales que les permiten mover los beneficios hacia los “paraísos fiscales” y, de esta forma, reducen el pago de impuestos. Esta es la verdadera razón por la cual los trabajadores de bancos offshore son mucho más rentables que los de los bancos locales.
BancaCentraleEuropeaUno de los grandes dolores de cabeza de los gobiernos europeos es que consideran que sus ciudadanos utilizan, cada vez con más frecuencia, las jurisdicciones offshore para así pagar menos impuestos. De acuerdo con los políticos, estas estrategias fiscales causan daños a la economía de los países que son los de más alta carga fiscal en el mundo; sin embargo, en sus andanadas de críticas parecen olvidar los casos de corrupción, la elevación del gasto militar, la privatización de los servicios públicos como causantes reales de los problemas económicos. Ahora, los gobiernos de la Unión Europea tienen otra preocupación y es que han comprobado que sus principales bancos prefieren ir al “exilio”, o sea, hacia otras jurisdicciones que sean más amigables en temas de impuestos. Antes, los dividendos de los bancos iban hacia supuestos “paraísos fiscales” en el Caribe, como Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas y Bermudas; pero, en la actualidad, los bancos más importantes del llamado “Viejo Continente” también trabajan, con mucha fuerza, en dos países europeos: Irlanda y Luxemburgo, porque ambos han incorporado políticas fiscales que resultan favorables para las grandes empresas.

Las cifras, aportadas por diferentes estudios, entre ellos uno muy crítico de Oxfam, son concluyentes: hoy los 20 principales bancos europeos obtienen el 26% de sus beneficios en sociedades offshore incorporadas en jurisdicciones de bajos impuestos. Estos bancos, al ser empresas multinacionales, aprovechan los marcos legales de esos países para mover hacia allí los dividendos obtenidos en diferentes partes del mundo y, como en esas jurisdicciones el pago de impuestos por ingresos obtenidos fuera de ese país es muy bajo, pues entonces crece la rentabilidad de los bancos. No hay nada ilegal en esto.

Al utilizar sociedades offshore en jurisdicciones de bajos impuestos, los 20 bancos más importantes de Europa lograron dividendos valorados en 25.000 millones de euros. Su partida hacia el exilio es tan evidente que, tan solo en 2015, los bancos europeos obtuvieron al menos 628 millones de euros en beneficios en países de bajos impuestos en los que ni siquiera tenían un empleado. Las bajas cargas fiscales han funcionado como incentivos que han utilizado, por ejemplo, Irlanda y Luxemburgo para atraer a grandes empresas. Un claro ejemplo es el de Barclays, considerado el quinto banco más grande de Europa, que reportó 557 millones de euros en beneficios en Luxemburgo, el año pasado, y por ellos pagó un impuesto efectivo de solo el 0,2%.

Esta realidad contrasta con lo que sucede en Europa, donde no pocos bancos han reportado pérdidas económicas, a partir de los altísimos impuestos que fijan los gobiernos, como le sucedió al Deutsche Bank, que tuvo pérdidas en Alemania; sin embargo, generó beneficios de 1897 millones de euros en jurisdicciones offshore.

Otro detalle interesante y que muestra el éxodo de los bancos y su predilección por jurisdicciones de bajos impuestos es que el 59% de las filiales en Estados Unidos de bancos en la Unión Europea han establecido su domicilio legal en Delaware, que es el Estado con políticas fiscales más favorables.

Antes no pocos acusaban a los bancos de ocultar información fiscal, para así evadir impuestos; sin embargo, desde 2013 está en vigor una directiva de la Unión Europea, conocida como CBCR (por sus siglas, country-by-country) que establece que los grandes bancos que actúan en la Unión deben publicar toda la información (país por país) relacionada con sus actividades financieras, incluidas sus obligaciones fiscales. De esta forma, aunque persisten las críticas hacia los bancos, este sector dio un paso al frente, en pos de la transparencia y mostró dónde pagaban más y menos impuestos. No es casualidad que exista una diferencia abismal entre los impuestos que pagan en países europeos (con la excepción de Irlanda y Luxemburgo) y los que pagan en otras jurisdicciones, fuera de Europa, con políticas fiscales más inteligentes y que buscan atraer a grandes empresas, como los bancos.

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doble cara de los bancos europeosLos principales bancos europeos cada vez trabajan más en las jurisdicciones con políticas fiscales más abiertas, como un mecanismo legal para pagar menos impuestos. Las cifras son concluyentes: los 20 bancos europeos con mayores dividendos obtienen el 26% de sus beneficios anuales, valorados en 25 mil millones de euros aproximadamente, en estas jurisdicciones.

Esta realidad se da en un contexto en el que desde la Unión Europea ya se exige que los bancos hagan públicos los beneficios e impuestos que obtienen y pagan en cada jurisdicción, por tanto, en un ejercicio de transparencia, que no es seguido por otros sectores económicos, los bancos europeos muestran exactamente cómo funcionan. Muchos los critican, pero los directivos aseguran que ellos actúan en el marco de la legalidad y el uso que hacen de las sociedades offshore en jurisdicciones de bajos impuestos, que la prensa sensacionalista suele llamar “paraísos fiscales”, es perfectamente legal.

Los bancos, al igual que las grandes transnacionales, deportistas, artistas y políticos lo que hacen es trasladar sus beneficios desde países donde existen tasas impositivas extraordinariamente altas y que es donde tienen sus mayores volúmenes de negocios hacia otros países, con políticas fiscales mucho más amigables.

Durante mucho tiempo Suiza fue el sitio preferido de los bancos europeos. Ese país siempre ha mantenido su posición neutral y se hizo famoso mundialmente por el estricto apego al secreto bancario. Esto ya no es así, pues Suiza se plegó a las demandas de los gobiernos que más altos impuestos sitúan a empresas y ciudadanos y adoptó una serie de medidas para compartir información confidencial de todos sus clientes. Solo en 2015, los 20 principales bancos de la Unión Europea reconocieron pérdidas en Suiza estimadas en 248 millones de euros. Por tanto, ese país perdió la confianza de no pocos bancos que optaron por trabajar con dos países con políticas fiscales más ventajosas, como Luxemburgo e Irlanda, además de mantener el trabajo con las sociedades offshore formadas en jurisdicciones del Caribe, sobre todo Islas Caimán.

Las cifras indican que los 20 principales bancos de la Unión Europea lograron el 8,4% de sus beneficios totales en Luxemburgo e Irlanda. Por ejemplo, en el Gran Ducado de Luxemburgo los bancos obtuvieron 4.900 millones de euros de dividendos en 2015. Allí, los bancos no prestan servicios a clientes locales, porque las leyes son claras en este aspecto, sino que trabajan con grandes empresas multinacionales que colocan sus dividendos en cuentas en esos bancos en Luxemburgo y así minimizan sus costos fiscales. Entre las ventajas fiscales que ofrece el Gran Ducado aparecen: un impuesto muy bajo (en ocasiones hasta cero) sobre royalties o intereses, un trato preferencial a la tributación de los beneficios derivados de la propiedad intelectual y un gran número de instrumentos de inversión (empresas y fondos) que pueden emplearse para diseñar la estructura fiscal de las empresas. Además, en el Gran Ducado los bancos llegan a acuerdos privados con las autoridades tributarias para reducir los tipos nominales efectivos en el impuesto de sociedades).

Estas ventajas han incidido en que Luxemburgo maneje el 12% del mercado de servicios financieros offshore en el mundo y hoy sea considerado el principal centro de banca privada y gestión de activos en la Eurozona y el segundo en el mundo para fondos de inversión. Mientras que, en Irlanda, con una facturación de 3.000 millones de euros en 2015, los bancos lograron una rentabilidad de más de 2.300 millones de euros. La razón por la cual los bancos optan por mover sus beneficios a Irlanda es porque allí el impuesto de sociedades nominal, aunque por ley está en 12,5%, en realidad la gran mayoría de los bancos paga apenas el 6%.

Irlanda, además, ofrece otros incentivos fiscales a la investigación y el desarrollo, la propiedad intelectual y los bienes intangibles, además de un tratamiento ventajoso para las empresas gestoras de carteras. Este país europeo tiene un marco legal muy abierto, que promueve la formación de empresas de propósito especial, que permiten a los bancos hacer negocios potencialmente muy lucrativos, de manera segura. De acuerdo con la Sección 110 de la ley tributaria de Irlanda, muchas de estas empresas pagan poco o ningún impuesto.

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