¿Por qué una fundación es mejor que un trust?

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fundaciones trustLas fundaciones se han convertido en instrumentos más útiles que los trust en la actualidad. Es cierto que tienen muchos puntos en común; pero las fundaciones ofrecen más protección del capital y permiten planificar mejor la herencia. Otro punto de diferencia es que las fundaciones de interés privado, incluso cuando se formen en un paraíso fiscal, no están incluidas en la lista negra y las facturas son deducibles de los impuestos. La limitación de las fundaciones es que no pueden tener o mantener actividades comerciales permanentes o estables.

Constituir una Fundación de Interés Privado en Panamá cuesta 2.500 Euros. Se registra un estatuto que identifica claramente los bienes o capitales aportados (de un valor de no menos de 10.000 dólares EE.UU.), y los criterios para la designación de los beneficiarios de la Fundación, entre los que está el/los Fundador/es y sus eventuales herederos. Se mantiene absoluto anonimato con relación a los beneficiarios de los activos de la entidad, lo cual no se ve afectado ni siquiera por la declaración de impuestos anual.

Las Fundaciones de Interés Privado de Panamá están protegidas  por estrictas normas de confidencialidad y se pueden utilizar como una herramienta eficaz para la planificación fiscal, evitando los engorrosos procesos de sucesión y logran una efectiva separación de bienes; por otro lado, gozan de flexibilidad de operación y control por medio de un fideicomiso privado revocable o que se puede cambiar en cualquier momento y una Junta Directiva, que está constituida como una persona jurídica o tres personas naturales.

La fundación de interés privado tiene una forma similar a la corporación, con su propia personería jurídica, pero con la flexibilidad necesaria para trabajar y alcanzar sus metas a través de un mandato o regulación en forma de fideicomiso revocable y privado. La fundación de interés privado persigue sus objetivos específicos a través de un mandato o reglamento con las características de un fideicomiso revocable y privado, que sólo sabe y puede revelar el fundador.

Como instrumento de planificación familiar o testamentaria, la fundación privada es muy similar al fideicomiso o trust, con la diferencia que el fundador no debe transferir el título de propiedad de los bienes a nombre de un administrador o trustee. A diferencia de una corporación o entidad corporativa de otro tipo, la fundación privada no puede tener fines comerciales, no tiene socios, participantes o accionistas, pero por ejemplo, una o más sociedades anónimas pueden ser dueñas de las acciones y, eventualmente, distribuir los dividendos entre los beneficiarios de la fundación, de acuerdo con las instrucciones del fundador.

Ahora bien, para permanecer y asegurar su anonimato lo que el fundador puede hacer es colocar a una sociedad offshore como fundador de la Fundación, para que el nombre del destinatario permanezca en el anonimato al 100%. También se puede designar al beneficiario como el Protector (Protector) con poderes ilimitados.

La fundación de interés privado tiene muchos usos reales y prácticos para todas aquellas personas interesadas en un instrumento eficaz de planificación fiscal y para los testamentos, y, puesto que se trata de un instrumento permanente o perpetuo, ofrece la posibilidad de fijar y seguir por mucho tiempo, incluso después de la muerte del fundador, las ideas y los objetivos que esta persona tiene en mente con respecto a su capital o su patrimonio de modo separado e independiente.

Esto proporciona al individuo posibilidades y ventajas que no se pueden obtener con una sociedad o empresa pública, ni siquiera con una cuenta cifrada en determinados bancos, y estas ventajas además podrían convenirle aun al mismo banco en sus negocios y en la administración de la cartera de inversiones, ya que garantiza la coherencia y la continuidad de la inversión de los clientes, independientemente de la vida natural del individuo, la clase de inversión o el cliente.

Otra gran ventaja es que a través de la fundación privada la separación de bienes es efectiva de todo o de parte del patrimonio o bienes del fundador y garantiza completa y total autonomía e independencia del mencionado puede hacer que una separación efectiva de la totalidad o parte de los activos. En consecuencia, los bienes y activos aportados a la fundación no puede ser judicialmente embargados o confiscados, o ser objeto de litigios relacionados con el fundador (como un divorcio o una pelea de alimentos para el cónyuge o los hijos), excepto con aquellas obligaciones derivadas del curso normal de los negocios de su propia fundación, o como resultado de los posibles daños derivados de su fundación en la consecución de sus objetivos, pero en ningún caso la fundación será responsable de las obligaciones personales del fundador o beneficiarios, o viceversa, el fundador o de los beneficiarios de las obligaciones de la fundación.

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