¿Cómo funciona el secreto bancario en la Unión Europea?

El secreto bancario en la Unión EuropeaEn los últimos tiempos la prensa se ha hecho eco de que las autoridades del Viejo Continente afirman que el secreto bancario en la Unión Europea (UE) se ha terminado; en cambio, lo ocurrido realmente es que, tras un lapso no muy extenso, se ha vencido la resistencia de Austria y Luxemburgo para aplicar la llamada Directiva del Ahorro, una norma dictada en el 2003 que estaba bloqueada por ambas naciones desde el 2008 y cuyo veto, finalmente, han levantado, accediendo a eliminar su secreto bancario.
 
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Dicha directiva regula el intercambio de información entre los países miembros, pero solo en relación con los intereses percibidos por personas físicas, lo cual resulta muy fácil de eludir mediante un simple ejercicio: colocar la titularidad de los bienes a nombre de sociedades. Asimismo fue aprobada la Directiva de Cooperación Administrativa para el intercambio de información sobre rentas del trabajo o bienes inmuebles, mientras cada vez se generaliza más el acuerdo Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras (Fatca, por sus siglas en inglés), impuesto por Estados Unidos y con el que lesionó seriamente el centenario secreto bancario suizo.
 
Sin embargo, el optimismo ante estos avances desaparece cuando en países de la propia UE concurren otros instrumentos legales para no pagar impuestos, como es el llamado “doble irlandés con sándwich holandés”, respecto al cual nadie, hasta la fecha, se ha manifestado en contra, así como el Acuerdo Rubik.
Nombrado Acuerdo Rubik debido al famoso cubo de colores por lo complicado de su ejecución, fue firmado, por ejemplo, entre el Reino Unido y Suiza con el propósito de mantener el secreto bancario suizo para los ingleses que tuvieran cuentas en Suiza.
 
Estas contradicciones del secreto bancario en la Unión Europea contrastan con las importantes medidas contra el fraude fiscal y la utilización de los paraísos fiscales que aparecen en un informe aprobado por el Parlamento Europeo en 2013, muchas de ellas propuestas en los últimos años por los inspectores de Hacienda de varias naciones de la UE.
 
Entre estas medidas sobresalen: elaborar una lista negra de paraísos fiscales; adoptar medidas contra las empresas que operen con estos territorios; establecer un impuesto especial sobre todas las operaciones con los paraísos; prohibirles el acceso a la contratación pública de bienes y servicios de la Unión Europea, o negarles ayudas estatales y europeas; también, prohibir a las entidades financieras de la UE establecer o mantener filiales y sucursales en territorios incluidos en la lista negra; estudiar la revocación de licencias de las entidades financieras y los asesores financieros que mantengan filiales en dichos territorios; y no reconocer, dentro de la UE, a la empresas creadas en territorios incluidos en la lista negra de paraísos fiscales.
 
Sin embargo, a la Unión Europea le ha tomado más de una década en establecer una directiva que pusiera fin al secreto bancario dentro de su territorio, amén de que este tipo de regulaciones tiene por ley que ser aprobado unánimemente; por tanto, nadie puede calcular cuántos años más se necesitarán para reducir o hacer que desaparezca la utilización de los paraísos fiscales, o para eliminar instrumentos como el “doble irlandés con sándwich holandés”.