Miércoles, 07 Marzo 2018 22:50

¿Por qué no confiar más en Hong Kong?

hong kong1Hong Kong ha dejado de ser una jurisdicción offshore confiable, a partir del hecho de que el régimen cambiario existente allí está sometido a una gran presión, por causa del ajuste monetario que realiza la Reserva Federal de Estados Unidos. De repente, la vinculación del dólar estadounidense en esa jurisdicción se ha convertido en foco de atención de los mercados globales y, de acuerdo con Rob Subbaraman, estratega jefe de Asia para Nomura, el centro de operaciones offshore está mostrando señales de alerta temprana sobre futuras explosiones financieras bancarias.

Nomura dijo que la relación crédito privado / PIB fue 45 puntos porcentuales superior a su tendencia a largo plazo, la más alta del mundo por un amplio margen. Este es un signo clásico del comportamiento de las burbujas. Los precios de las propiedades son 18 puntos más altos en términos reales, y el tipo de cambio efectivo real es casi 17 puntos más alto.
El Banco de Pagos Internacionales reconoce que la brecha crediticia de Hong Kong subió a niveles récord el año pasado y está por encima, incluso para los estándares de China y el este de Asia.

La relación de servicio de la deuda privada de Hong Kong es también la más alta del mundo. Ha aumentado en la última década al 28 por ciento, un nivel notable dado que los costos de endeudamiento se han reducido al mínimo.

El aumento de las tasas en Estados Unidos eleva el costo mundial del crédito, y esto ha hecho que la Autoridad Monetaria de Hong Kong tema salidas significativas de capital del sector bancario de esa jurisdicción si los movimientos son abruptos.

El sistema bancario de Hong Kong es 8,3 veces el PIB, similar al sistema bancario irlandés en vísperas de la crisis de 2008, y es un pasivo contingente del territorio.  El boom de los precios de las propiedades en Hong Kong está oficialmente fuera de control y el gobierno no parece tener forma de frenar estos precios. La empresa consultora Demographia estima que los precios son 19,4 veces los ingresos medios, en comparación con los 18,1 del año pasado, lo que la convierte en la ciudad menos asequible del mundo. Los precios se han cuadruplicado desde 2003 en términos reales.

Las compras más recientes ilustran cuán caro es Hong Kong. Un comprador misterioso pagó  200 millones de dólares por dos pisos en The Peak on Mount Nicholson, diseñado por Alexandra Champalimaud. Este desarrollo es uno de los favoritos entre los súper ricos de Shanghái. Los inversores chinos ahora representan el 40 por ciento de todas las compras de tierras en Hong Kong, incluso cuando se aplica un impuesto de timbre del 15 por ciento para los extranjeros.

Hong Kong hasta ahora ha parecido inmune al aumento de las tasas en Estados Unidos, pero el ritmo se está acelerando, y la China continental está saliendo de su ebullición después de un boom de gastos de 18 meses. El Fondo Monetario Internacional dijo que el "déficit fiscal aumentado" de China creció al 12 por ciento del PIB el año pasado.
Standard & Poor's eliminó a Hong Kong de su calificación AAA en septiembre pasado, citando los riesgos indirectos de la creciente deuda de China. Algo similar hicieron después Moody's y Fitch.

Hong Kong se encuentra en la incómoda posición de tener profundos lazos con la economía china, al tiempo que se fija en la política monetaria estadounidense a través de la paridad del dólar. Esto podría ser peligroso si el yuan comienza a caer. A pesar de que el territorio tiene reservas de divisas valoradas en $ US441 mil millones y los activos netos externos son cuatro veces el PIB, no sería una gran sorpresa si, en un futuro no lejano, explota la burbuja de Hong Kong.

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¿Cómo los millonarios utilizan los paraísos fiscales y las sociedades offshore?El autor Jake Bernstein dedica su más reciente libro "Secrecy World" a explicar cómo, desde su punto de vista, funcionan los llamados “paraísos fiscales” y las formas en que los millonarios emplean las sociedades offshore para disminuir sus cargas fiscales.

Bernstein asegura que formar una sociedad offshore es un proceso relativamente fácil, y puede hacerse en jurisdicciones como Panamá, las Islas Vírgenes Británicas o Delaware o Nevada y, por lo general, en lugares donde existen leyes de protección para que no se revelen los datos del beneficiario final. De esta forma, los directores nominados de una sociedad offshore pueden ser la cara pública de la sociedad, pero no son los propietarios reales.

El hecho de tener una sociedad offshore no significa necesariamente que se utilice para cometer una ilegalidad. Por ejemplo, si una persona desea efectuar algunas actividades comerciales, pero no quiere que ciertos socios comerciales sepan lo que está haciendo, entonces la sociedad offshore funciona bien. No obstante, Bernstein asegura que el uso más habitual de la sociedad offshore es para evitar el pago de impuestos.

Para avalar su afirmación, Bernstein aclara que el Tesoro de Estados Unidos estima que se lavan alrededor de 300 mil millones de dólares al año en Estados Unidos. Los extranjeros entran y compran propiedades con sociedades offshore, y parte de eso es perfectamente legítimo, pero una parte es claramente el lavado de dinero y funcionarios corruptos y otras personas que usan su efectivo para colocarlo en la propiedad.

A pesar de que, según Bernstein, el mundo offshore es un problema, miles de personas continúan utilizándolo. La causa, para el autor del libro, es el que el IRS sigue siendo inefectivo para perseguir a las sociedades offshore; además, culpó a otros países por no compartir la información privada de sus ciudadanos con el IRS. El escritor alabó las filtraciones de documentos, como las de la firma Mossack-Fonseca que originó los “Papeles de Panamá”, ya que estas han ayudado, según él, “a que el IRS y el resto del público realmente tengan una visión de cómo funciona el sistema offshore y qué tan grande es, cuán abarcador.”

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gafi panamaPanamá, junto a otros siete países, salió de la lista negra de paraísos fiscales de la Unión Europea, al llegar a un compromiso por escrito y con un alto nivel político de cooperar en la lucha contra el fraude fiscal; mientras, otras nueve naciones se mantuvieron dentro, porque los gobiernos europeos consideraron que no han adoptado suficientes medidas para evitar la evasión fiscal.

De acuerdo con la canciller panameña, Isabel de Saint Malo, su país estaba “absolutamente comprometido con los índices de transparencia y los más altos estándares en materia fiscal”.

Además de Panamá, quedaron excluidos del listado Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Tún, Mongolia, Macao y dos islas caribeñas: Granada y Barbados. Ahora estos países forman parte de la llamada “lista gris”, donde serán monitoreadas de cerca por las autoridades fiscales europeas para ver si aplican las promesas hechas e implementan las recomendaciones en temas que todavía no están cerrados.

En la lista negra siguieron: Samoa, Bahréin, Guam, Islas Marshall, Namibia, Palau, Santa Lucía, Samoa y Trinidad y Tobago. En la lista negra de la Unión Europea, curiosamente, no hay ningún país de esa región, aunque de acuerdo con el comisario de asuntos impositivos Pierre Moscovici, algunas naciones como Holanda, Luxemburgo, Irlanda, Malta y Chipre podrían considerarse “agujeros negros de impuestos”.

Para salir de la lista negra de la Unión Europea, los países tuvieron que adoptar una serie de fuertes medidas para cumplir con las exigencias; sin embargo, los ministros de finanzas del bloque europeo se negaron a dar a conocer los compromisos asumidos por cada gobierno. “No podemos publicar automáticamente las cartas enviadas a nosotros de las distintas jurisdicciones”, reconoció Vladislav Goranov, el ministro de Finanzas de Bulgaria.

La Unión Europea pretende actualizar su listado de paraísos fiscales una vez año; aunque mantendrá un grupo de trabajo permanente que se encargará de supervisar el Código de conducta en la lucha contra el fraude fiscal y que tendrá la potestad de sugerir modificaciones en el listado.

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Lunes, 25 Diciembre 2017 19:33

¿Qué son los paraísos fiscales?

paraiso fiscales0Son países o territorios, donde las legislaciones fiscales prácticamente no existen, que, por motivos económicos, ofrecen facilidades fiscales a inversionistas extranjeros que operan offshore, Se puede hablar de estados que ofrecen un régimen fiscal favorable y una total desregulación al capital. En los últimos años, casi todos los paraísos fiscales han adoptado leyes para proteger la propia entidad financiera de los capitales producto del tráfico de droga o del terrorismo, pero como estamos seguros de que nuestros lectores no desean hacer ninguna actividad ilegal, no deben preocuparse porque siempre mantendrán el anonimato. Muchos países han aprobado legislaciones más severas que comprenden, en general, el tráfico ilícito (armas, drogas, personas, órganos, etc.), los fraudes, pero excluyen la evasión fiscal (siempre que provenga del extranjero).

Una reciente investigación, realizada por la publicación Euroshore, coordinada por el profesor V. Uckmar, dividió a los 48 países analizados en tres grupos de centros financieros, incluyendo paraísos fiscales y países a baja imposición fiscal:
  1. Países que tienen contacto directo, sea geográfico, político y económico con la Unión Europea (Andorra, Mónaco, Bermuda, Malta, San Marino, etc.)
  2. Economías en transición que pertenecían al antiguo bloque soviético (Rumania, Moldavia, Albania, etc.)
  3. Jurisdicciones offshore que no pertenecen al ámbito europeo (Bahamas, Barbados, Macao, Panamá, Seychelles, etc.)
Existen otras 200 jurisdicciones que ofrecen facilidades fiscales y algunas de estas son países de altas imposiciones tributarias como, por ejemplo, Estados Unidos, por tanto, es importar conocer las ventajas que ofrece cada una de estas jurisdicciones para decidir dónde y cómo sería mejor operar para tomar ventaja de uno o más incentivos que reciben los inversionistas no residentes.

Es importante recalcar que el paraíso, en sentido general, no existe, por lo menos desde el punto de vista económico. Cada uno de estos países ofrecen determinadas ventajas que no están presentes en otros. En el orden financiero, los paraísos fiscales se dividen en tres tipos: paraísos para las personas físicas, paraísos para las personas jurídicas (sociedades) y paraísos para las personas físicas y jurídicas. Vale la pena resaltar la importancia de aquellos países considerados de “Tránsito Monetario” (por ejemplo, República Dominicana) que no se pueden considerar propiamente Paraísos Fiscales, pero que, gracias a los tratados de doble imposición  o de la entrada en vigor de leyes especiales favorecen directamente su uso, en conjunto con los paraísos fiscales, como refugio impositivo.

No todos los paraísos fiscales son iguales

En un informe publicado por la ONG Global Financial Integrity (GFI) apareció que 6,5 billones de dólares del mundo en desarrollo se perdieron en el agujero negro de los flujos financieros paralelos en la pasada década —una forma velada de referirse a los centros financieros offshore en los paraísos fiscales— donde, según el estudio, América Latina se encuentra representada en la lista de los 10 países emergentes con mayor fuga de capitales, aunque el líder continúa siendo China.

“Esto incluye desde la distorsión de precios del comercio internacional hasta la evasión fiscal y el dinero de la corrupción”, aseveró el economista jefe de GFI, Dev Kar, coautor del informe citado junto a Karly Curcio. En dicho lapso se duplicó el flujo ilegal de capitales latinoamericano, con un promedio anual de 105.000 millones de dólares.

La mayoría de esta fuga de capitales corrió por cuenta de entidades económicos legítimos: multimillonarios, multinacionales o entidades financieras. De acuerdo con el GFI, los 10 países con más flujos financieros ilícitos son: China, 2,18 billones de dólares; Rusia, 427.000 millones; México, 416.000 millones; Arabia Saudita, 302.000 millones; Malasia, 291.000 millones; Emiratos Árabes Unidos, 276.000 millones; Kuwait, 242.000 millones; Venezuela, 157.000 millones, Qatar, 138.000 millones, y Nigeria, 130.000 millones de dólares.

El tercer país en el ranking de GFI es México y su mayor fuente de fuga de capitales es la distorsión de precios de productos y servicios de las grandes corporaciones. El ranking de las 10 naciones deja una cosa en claro: la inmensa mayoría —incluyendo a los dos países latinoamericanos— son productores de petróleo.

De acuerdo con el economista argentino Jorge Gaggero, representante de América del Sur para Tax Justice International, una ONG que lucha por la justicia y transparencia fiscal, los datos muestran que se trata de un fenómeno estructural.

“Se trata de una tendencia creciente, pero que no varía con la expansión o contracción de una economía: es de carácter estructural. Hay una ingeniería financiera internacional muy aceitada a través de la opacidad y el secreto bancario que brindan los centros financieros offshore”, consideró Gaggero.

Luego el economista agregó que a este flujo de fondos ilegítimos habría que agregar el llamado “hot money” (dinero caliente), que es un monto especulativo que entra y sale y provoca inestabilidad financiera.

Sin embargo, en su análisis el economista omite una verdad irrefutable: el flujo de dinero hacia los paraísos fiscales se debe, por una parte, a los países que quieren cubrir el desmesurado gasto público con altos impuestos, por otra a la inseguridad monetaria y física que empuja a los inversionistas a trasladar sus capitales en centros financieros más estables. Según el tono de su discurso, todo indica que Gaggero es un portavoz más de la amplia campaña de descrédito orquestada por algunos gobiernos hacia los centros financieros offshore para hacerlos ver como “nidos de lavado de dinero, narcodólares y cuentas manejadas por terroristas”.

El GFI vuelve a la carga al referir que, en la última década, en América Latina el denominado “flujo ilegal” o dinero tramitado en paraísos fiscales anualmente se comportó así: México, 46.000 millones de dólares; Venezuela, 17.000 millones; Argentina, 10.000 millones; Chile, 8.000 millones y Costa Rica, 4.400 millones de dólares. Sería interesante preguntarle a los analistas del GFI el porqué ellos asocian el “flujo ilegal” de dinero a los paraísos fiscales. ¿No sería más honesto nombrar con pelos y señales cuáles paraísos fiscales se prestan al sucio juego del “hot money” criticado, entre otros, por Gaggero?

Tanto el GFI como Tax Justice International coinciden en que la imagen de isla paradisíaca, refugio de millonarios, dictadores y mafiosos, es una simplificación de que todo el “hot money” va a parar a las cuentas bancarias en los paraísos fiscales. En el listado que han compuesto ambas organizaciones figuran en los primeros cinco lugares el estado de Delaware (Estados Unidos), Luxemburgo, Suiza y la City de Londres, junto con la caribeña Islas Caimán.

Unos meses después de la caída de Lehman Brothers, el G20 anunció el fin de los paraísos fiscales y uno de sus miembros más prominentes, el ex presidente francés Nicolás Sarkozy, manifestó la necesidad de “refundar el capitalismo”. Un viejo adagio refiere que, para algunos, es mejor “botar el sofá que averiguar las causas del adulterio cometido sobre él”.

Recordemos también qué es un paraíso fiscal: “Aquellos territorios o Estados que se caracterizan por aplicar un régimen tributario muy favorable a los ciudadanos y empresas residente o no residentes (offshore), que operen a efectos legales en ellos.

Estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos.”
Como es natural, las empresas o individuos físicos apuestan por cuentas bancarias en paraísos fiscales fundamentalmente por la privacidad, pues las leyes no permiten el intercambio de la información fiscal con otros países, salvo en aquellos casos donde haya evidencias de que se trata de “hot money” (narcotráfico, lavado de dinero, financiamiento de terroristas, etc.) De no existir tales fenómenos, la banca offshore le permitiría al contribuyente la posibilidad de conservar sus ingresos sin que la hacienda de su país lo controlara. Otro factor a considerar en cuanto al creciente interés por tener cuentas bancarias en paraísos fiscales es el ahorro, así como la posibilidad de elevar las ganancias a través de la disminución de los pagos de impuestos. Asimismo, la seguridad es pieza clave entre las ventajas ofrecidas por las cuentas bancarias en paraísos fiscales. La mayoría de estas naciones se caracterizan por una situación política muy estable, algo que resulta muy apreciado para los residentes en países inestables. Entre los inconvenientes de la banca offshore figuran que, con mucha frecuencia, los bancos establecidos en paraísos fiscales son relacionados con la evasión de impuestos y el blanqueo de dinero, el clásico “hot money”. De ahí que las transacciones procedentes o con destino a los mismos suelen disparar las alertas y atraer una mayor inspección de las autoridades tributarias, y en algunos casos alguna banca offshore es vetada por organismos como el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) o, incluso, por otros bancos internacionales.

La crisis fiscal en los países desarrollados ha puesto el tema de la banca offshore sobre el tapete, pero ha chocado con los intereses creados y su poder de cabildeo en las más altas esferas de las democracias occidentales.

Especialistas estiman que Estados Unidos pierde en estos “agujeros negros” financieros unos 100.000 millones de dólares anuales, Francia 50.000 millones, Alemania 30.000 millones y el Reino Unido entre 40 y 80.000 millones de dólares.

En la actualidad existen mecanismos extremadamente eficaces para seguir la pista del “hot money”, y las autoridades están facultadas para recibir información sobre cuentas bancarias que resulten dudosas en paraísos fiscales. La cuestión es que hay quienes no entienden o, mejor escribir, no quieren entender, que no todos los paraísos fiscales son iguales.

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intercambio informaciones tributaria Panama EEUUApenas una semana después de ser incluido en la lista negra de la Unión Europea como un “paraíso fiscal”, el gobierno de Panamá decidió firmar acuerdos de intercambio de información financiera de manera automática a partir de 2018 con cinco países: Reino Unido, Holanda, Italia, México y Noruega; mientras ha concluido otros tres, con España, Alemania y Japón y se mantiene negociando con otras ocho naciones.

Con la unión a los Acuerdos Multilaterales entre Autoridades Competentes (MCAA, por sus siglas en inglés) Panamá espera mejorar su imagen ante la Unión Europea y trata de reducir el impacto de las sanciones al ser incluido en la lista negra. Anteriormente, Panamá le había asegurado al Foro Global sobre Transparencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (conocido por sus siglas OCDE) que compartiría información financiera según el Estándar de Reporte Común, pero a través de acuerdos bilaterales. Ahora la cancillería panameña admitió que la vía bilateral no había sido la más efectiva y por eso se unió al MCAA.

Otros cuatro países (Bahamas, Hong Kong, Brunéi y Macao) habían optado por el mismo mecanismo de Panamá, es decir, el intercambio automático de información fiscal mediante un mecanismo bilateral; sin embargo, la gran mayoría de las jurisdicciones con políticas fiscales amigables trabajaban desde antes con mecanismos multilaterales, por lo que el movimiento que acaba de realizar Panamá busca colocar al país dentro de la tendencia predominante en este escenario.

Según la cancillería panameña, existen más de 50 jurisdicciones que han reconocido su interés por intercambiar información financiera con el Istmo. Para calmar un poco los temores surgidos tras la decisión, la cancillería aclaró que, aunque ahora opten por el intercambio multilateral, Panamá mantendrá el derecho de establecer con cuáles jurisdicciones realiza el intercambio automático de información.

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lista negra paraisos fiscales1Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea decidieron incluir a 17 países en su “lista negra” de paraísos fiscales. Estas jurisdicciones ahora corren el riesgo de perder el acceso a fondos de la Unión, así como también pueden recibir sanciones adicionales. Entre las naciones señaladas aparece Panamá y esto provocó un fuerte movimiento de rechazo, tanto entre políticos como empresarios.

En la lista de 17 paraísos fiscales de la Unión Europea también aparecen: Samoa Americana, Bahréin, Barbados, Granada, Guam, Corea del Sur, Macao, Islas Marshall, Mongolia, Namibia, Palau, Santa Lucía, Samoa, Trinidad y Tobago, Túnez y los Emiratos Árabes Unidos.

De acuerdo con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, la decisión de los ministros europeos es lamentable y por eso el gobierno de inmediato llamó a consultas a su embajador en Bruselas, Dario Chirú. El mandatario reiteró que su país había hecho un gran trabajo y rechazó por completo ser considerado un paraíso fiscal.

La imagen del país ha quedado dañada por el escándalo de los llamados “Papeles de Panamá”, un robo de información confidencial de un bufete jurídico que fue utilizado por la prensa internacional para tratar de presentar a Panamá como una jurisdicción donde se creaban sociedades offshore pensadas para evadir impuestos o blanquear dinero.
Para tratar de disminuir el daño, el gobierno de Varela aprobó varias transformaciones en el sistema financiero, entre ellas eliminó las acciones al portador y se comprometió ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos a intercambiar datos fiscales  con más de un centenar de países.

Otro paso seguido por Varela ha sido impulsar un proyecto de ley que se presentará para su aprobación al Congreso y que contempla la inclusión de la evasión fiscal como delito a partir de los 300.000 dólares y que fije, además de enormes multas económicas, castigo de prisión de entre 2 y 5 años.

En estos momentos Panamá espera los resultados finales de la evaluación realizada por el Grupo de Acción Financiera, una institución internacional que tiene como objetivo combatir el lavado de dinero.

Los ministros europeos también elaboraron una “lista gris” de 47 países que actualmente no cumplen con los estándares exigidos por la Unión Europea, aunque existe el compromiso por parte de estas jurisdicciones de cambiar sus normales fiscales.

En la “lista gris” se encuentran, entre otros: Andorra, Armenia, Liechtenstein, San Marino, Turquía, Isla de Man, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Vietnam, Tailandia, Hong Kong, Suazilandia, Botsuana, Perú, Uruguay, Jamaica, Bermudas, Islas Caimán y Nueva Caledonia. Si estos países no hacen los cambios exigidos en sus normas impositivas en 2018 entonces podrían ser incluidos en la “lista negra” de paraísos fiscales.

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cuantos son los paraisos fiscales¿Cuántos paraísos fiscales existen en el mundo? Esa pregunta ha entrado a debate una vez más, tras el nuevo robo de información privada que ha sido presentado por la prensa como los “Papeles del Paraíso”. De acuerdo con la organización Oxfam, una ferviente crítica de estas jurisdicciones, la cifra llega hasta 73, en la que aparecen países europeos como Holanda, Irlanda y Luxemburgo; mientras, otros consideran que el número de paraísos fiscales es mucho menor y se ubican en el Caribe y en islas bajo el control británico, aunque con autonomía. A pesar de la creciente presión internacional, las jurisdicciones de bajos impuestos siguen siendo atractivas para personas físicas y empresas, que recurren a ellas porque así reducen, de manera legal, su carga fiscal y, además, por el secreto bancario, mercantil y profesional que continúa en vigor en esos países.
 
Una de las figuras más utilizadas en las jurisdicciones de bajos impuestos son las sociedades offshore, estructuras legales formadas por no residentes y que, al no ejercer actividades económicas en el país donde fueron formadas, no tienen la obligación de pagar impuestos. Estas sociedades ofrecen diferentes ventajas, no solo las favorables políticas fiscales, sino también que se pueden constituir en muy poco tiempo, a un precio relativamente bajo y los nombres de los titulares de dicha sociedad offshore quedan protegidos por las leyes del secreto bancario y mercantil. Incluso, en ocasiones ni siquiera el beneficiario principal de la sociedad offshore aparece como director.
 
¿Qué distingue a los paraísos fiscales? Existen una serie de características que comparten las jurisdicciones de bajos impuestos, entre ellas el respeto total al secreto bancario; no suelen firmar convenios de intercambio de información tributaria con otros países; no establecen normas rígidas de control sobre el movimiento de capitales, aunque sí se hacen procesos de debida diligencia para evitar convertirse en centros de blanqueo de capitales; además, cuentan con políticas fiscales muy amigables con inversores extranjeros y los bajos o nulos impuestos se aplican para aquellos que no realicen actividades económicas en el país.
 
Las personas físicas y las empresas utilizan procedimientos de ingeniería fiscal, totalmente legales, que involucran a los llamados “paraísos fiscales”. Por ejemplo, crean varias sociedades offshore y trasladan hacia ellas los ingresos generados en otras partes. De esta manera, no tienen que pagar impuestos por esos beneficios.
 
Uno de los lugares más utilizados en el mundo para formar sociedades offshore es el estado de Delaware, ubicado curiosamente en el país que más presión impositiva coloca sobre ciudadanos y empresas: Estados Unidos. Delaware resulta muy atractivo porque tiene establecida una exención de impuestos para sociedades limitadas que pertenezcan a extranjeros no residentes y la única condición es que, como sucede en otras jurisdicciones offshore, no se efectúen actividades económicas dentro de ese estado. Además,  las filiales de los holdings empresariales están exentas de impuestos y esto ha incidido en que varias de las principales corporaciones multinacionales hayan establecido su sede central en Delaware. Este dato es concluyente: el 58% de las empresas ubicadas en el Top 500 del mundo tienen su sede allí.

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paradise papersEl Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) vuelve a atacar a los paraísos fiscales. Si dos años atrás esta organización publicó información robada al bufete panameño Mossack Fonseca en el escándalo llamado “Panamá Papers”, ahora el modus operandi parece ser el mismo: extraer hasta 1,4 Terabytes de datos de dos firmas jurídicas, Appleby, en islas Bermudas y Asiaciti Trust, en Singapur, publicar decenas de reportes en diferentes medios de comunicación y culpar a los paraísos fiscales de los problemas económicos mundiales. Al nuevo escándalo lo llaman “Paradise Papers”. En el primer robo quedó demostrada la presencia de dinero de Estados Unidos y podría suceder exactamente lo mismo ahora.

La supuesta investigación afecta a los registros mercantiles de 19 jurisdicciones: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Bermudas, Islas Caimán, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Isla de San Vicente y Trinidad y Tobago; Islas Cook, Islas Marshall, Samoa y Vanuatu; Malta, Líbano y Labuán, territorio federal de Malasia.
Los que no demoraron en responder a la “investigación” fueron varios de los países de la Unión Europea, que son los que más carga fiscal imponen a sus ciudadanos. Los ministros de Finanzas de la Unión exigieron la elaboración de una lista negra de paraísos fiscales, una medida que  forma parte de una campaña contra la evasión de impuestos.
Los “Paradise Papers” han involucrado a varias personalidades famosas, del mundo del espectáculo y de la política. La cantante Shakira está domiciliada en las Bahamas y la “investigación” presenta esto casi como un crimen y parece que es un problema que ella gestione 31.6 millones de euros en Malta y Luxemburgo, un dinero obtenido por los derechos de autor de sus canciones. Además, el líder de la banda U2, Bono, apareció en la “investigación” por tener participación en una empresa de Malta que habría comprado un centro comercial en Lituania.

Mientras, el Príncipe Carlos, heredero de la corona británica, compró acciones en una sociedad offshore que supuestamente se beneficiaría de un cambio de políticas climáticas por las cuales el príncipe hacía campaña. Otro implicado es el tetracampeón de la Fórmula 1, Lewis Hamilton, al que lo “acusan” de utilizar una sociedad offshore de Isla de Man para ahorrar hasta 4 millones de Euros en la compra de un jet privado valorado en 18 millones de euros.

Grandes multinacionales también se han visto involucradas. Ahora critican a Apple por utilizar al territorio británico de Jersey, de la misma forma que lo señalaban antes por emplear a Irlanda, que tuvo, hasta 2014, cuando fue cercado por las presiones internacionales, una política fiscal muy amigable con las empresas.

Lo que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación no acaba de entender es que el hecho de que persona o empresa tenga dinero en un país de bajos impuestos mediante una sociedad offshore no es un delito, siempre y cuando el capital no provenga de actividades ilícitas y la persona no cometa un fraude fiscal. Quizás en lugar de continuar robando información privada, el Consorcio debería centrarse en revelar qué hacen los países que más impuestos colocan a sus ciudadanos con ese dinero. La corrupción y no el uso de los paraísos fiscales es la verdadera causa de la gran mayoría de los problemas económicos existentes en la actualidad.

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banca local vs banca offshoreLas cifras son concluyentes: los bancos offshore son más rentables que la banca local de cualquier país. Por ejemplo, los 20 bancos europeos más importantes obtuvieron, en 2015, una rentabilidad media del 19% en la Unión Europea, en otras palabras, por cada 100 euros de facturación lograron 19 euros de beneficio; sin embargo, estos bancos, cuando trabajaron en jurisdicciones offshore, llamadas por la prensa como supuestos “paraísos fiscales”, generaron 42 euros de beneficio por cada 100 de facturación. ¿Cómo hacen esto?

Las jurisdicciones de bajos impuestos tienen el 1% de la población mundial y el 5% del PIB global; pero allí los 20 bancos principales europeos lograron el 26% de sus beneficios el año pasado, aunque en esas jurisdicciones solo realizan el 12% de su facturación total y tienen en esos sitios únicamente el 7% de todos sus empleados. La explicación de estos datos está en las características del régimen fiscal imperante en esos países. Mientras en Europa los Gobiernos siguen elevando los impuestos a las empresas, en otras jurisdicciones se sigue una política impositiva más inteligente, pensada para atraer grandes capitales.

Estas jurisdicciones ofrecen grandes ventajas fiscales a los bancos no residentes y no les exigen que desarrollen actividad económica en el país. Además, en esas jurisdicciones, a diferencia de lo que ocurre en Europa, donde incluso la siempre neutral Suiza cedió a las presiones, se continúa defendiendo el secreto bancario y se han adoptado prácticas administrativas que ayudan a evitar el intercambio de información en material fiscal con otros Gobiernos. Esto ha incidido en que los bancos se sientan más seguros en esas jurisdicciones offshore.

En dichas jurisdicciones, generalmente los bancos no pagan impuestos sobre los beneficios contabilizados. Tan solo el año pasado, los 20 bancos europeos más fuertes obtuvieron al menos 628 millones de euros de beneficios en países donde no tienen ningún empleado.

La prensa, en su continua campaña de descrédito contra las jurisdicciones de bajos impuestos, trata de fijar la idea de que los llamados “paraísos fiscales” son pequeñas islas del Caribe, con muy pocos habitantes, pero donde residen grandes transnacionales; sin embargo, en realidad, dos países europeos, Irlanda y Luxemburgo, son los que más incentivan a los bancos a que trasladen hacia allí sus beneficios. Los datos lo demuestran: los principales 20 bancos de la UE obtuvieron un 8,4% de sus beneficios totales en estos países.

En Luxemburgo, el año pasado, los bancos obtuvieron 4900 millones de euros de beneficios, lo que representó un 5,2% de sus dividendos totales conjuntos, obtenidos con tan solo 0,5% de sus empleados. Un caso de estudio es el británico Barclays, que con 42 empleados en el Gran Ducado generó 557 millones de euros de beneficios, lo que significa una productividad de 13,2 millones por empleado. En Luxemburgo, Barclays solo pagó 1 millón de euros de impuestos por sus enormes beneficios.

bancos offshore negocio lucrativo1En Irlanda se vive una situación similar. Los bancos europeos que trabajaron allí, con una facturación de solo 3000 millones de euros, obtuvieron más de 2300 millones de euros de beneficios. Allí, cinco bancos (RBS, Société Générale, UniCredit, Santander y BBVA) alcanzaron márgenes de beneficios de más del 100%, lo que implica que sus beneficios fueron mayores que su facturación. Los bajos impuestos de sociedades nominales fijados por Irlanda, de solo el 12,5%, permiten entender los grandes beneficios. El tipo efectivo medio que pagan 16 de los 20 principales bancos europeos que operan en ese país fue en realidad la mitad, un 6%, y tres bancos (Barclays, RBS y Crédit Agricole) pagaron un tipo efectivo de apenas el 2% sobre sus beneficios.

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doble cara de los bancos europeosLos principales bancos europeos cada vez trabajan más en las jurisdicciones con políticas fiscales más abiertas, como un mecanismo legal para pagar menos impuestos. Las cifras son concluyentes: los 20 bancos europeos con mayores dividendos obtienen el 26% de sus beneficios anuales, valorados en 25 mil millones de euros aproximadamente, en estas jurisdicciones.

Esta realidad se da en un contexto en el que desde la Unión Europea ya se exige que los bancos hagan públicos los beneficios e impuestos que obtienen y pagan en cada jurisdicción, por tanto, en un ejercicio de transparencia, que no es seguido por otros sectores económicos, los bancos europeos muestran exactamente cómo funcionan. Muchos los critican, pero los directivos aseguran que ellos actúan en el marco de la legalidad y el uso que hacen de las sociedades offshore en jurisdicciones de bajos impuestos, que la prensa sensacionalista suele llamar “paraísos fiscales”, es perfectamente legal.

Los bancos, al igual que las grandes transnacionales, deportistas, artistas y políticos lo que hacen es trasladar sus beneficios desde países donde existen tasas impositivas extraordinariamente altas y que es donde tienen sus mayores volúmenes de negocios hacia otros países, con políticas fiscales mucho más amigables.

Durante mucho tiempo Suiza fue el sitio preferido de los bancos europeos. Ese país siempre ha mantenido su posición neutral y se hizo famoso mundialmente por el estricto apego al secreto bancario. Esto ya no es así, pues Suiza se plegó a las demandas de los gobiernos que más altos impuestos sitúan a empresas y ciudadanos y adoptó una serie de medidas para compartir información confidencial de todos sus clientes. Solo en 2015, los 20 principales bancos de la Unión Europea reconocieron pérdidas en Suiza estimadas en 248 millones de euros. Por tanto, ese país perdió la confianza de no pocos bancos que optaron por trabajar con dos países con políticas fiscales más ventajosas, como Luxemburgo e Irlanda, además de mantener el trabajo con las sociedades offshore formadas en jurisdicciones del Caribe, sobre todo Islas Caimán.

Las cifras indican que los 20 principales bancos de la Unión Europea lograron el 8,4% de sus beneficios totales en Luxemburgo e Irlanda. Por ejemplo, en el Gran Ducado de Luxemburgo los bancos obtuvieron 4.900 millones de euros de dividendos en 2015. Allí, los bancos no prestan servicios a clientes locales, porque las leyes son claras en este aspecto, sino que trabajan con grandes empresas multinacionales que colocan sus dividendos en cuentas en esos bancos en Luxemburgo y así minimizan sus costos fiscales. Entre las ventajas fiscales que ofrece el Gran Ducado aparecen: un impuesto muy bajo (en ocasiones hasta cero) sobre royalties o intereses, un trato preferencial a la tributación de los beneficios derivados de la propiedad intelectual y un gran número de instrumentos de inversión (empresas y fondos) que pueden emplearse para diseñar la estructura fiscal de las empresas. Además, en el Gran Ducado los bancos llegan a acuerdos privados con las autoridades tributarias para reducir los tipos nominales efectivos en el impuesto de sociedades).

Estas ventajas han incidido en que Luxemburgo maneje el 12% del mercado de servicios financieros offshore en el mundo y hoy sea considerado el principal centro de banca privada y gestión de activos en la Eurozona y el segundo en el mundo para fondos de inversión. Mientras que, en Irlanda, con una facturación de 3.000 millones de euros en 2015, los bancos lograron una rentabilidad de más de 2.300 millones de euros. La razón por la cual los bancos optan por mover sus beneficios a Irlanda es porque allí el impuesto de sociedades nominal, aunque por ley está en 12,5%, en realidad la gran mayoría de los bancos paga apenas el 6%.

Irlanda, además, ofrece otros incentivos fiscales a la investigación y el desarrollo, la propiedad intelectual y los bienes intangibles, además de un tratamiento ventajoso para las empresas gestoras de carteras. Este país europeo tiene un marco legal muy abierto, que promueve la formación de empresas de propósito especial, que permiten a los bancos hacer negocios potencialmente muy lucrativos, de manera segura. De acuerdo con la Sección 110 de la ley tributaria de Irlanda, muchas de estas empresas pagan poco o ningún impuesto.

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