Lunes, 25 Diciembre 2017 19:33

¿Qué son los paraísos fiscales?

paraiso fiscales0Son países o territorios, donde las legislaciones fiscales prácticamente no existen, que, por motivos económicos, ofrecen facilidades fiscales a inversionistas extranjeros que operan offshore, Se puede hablar de estados que ofrecen un régimen fiscal favorable y una total desregulación al capital. En los últimos años, casi todos los paraísos fiscales han adoptado leyes para proteger la propia entidad financiera de los capitales producto del tráfico de droga o del terrorismo, pero como estamos seguros de que nuestros lectores no desean hacer ninguna actividad ilegal, no deben preocuparse porque siempre mantendrán el anonimato. Muchos países han aprobado legislaciones más severas que comprenden, en general, el tráfico ilícito (armas, drogas, personas, órganos, etc.), los fraudes, pero excluyen la evasión fiscal (siempre que provenga del extranjero).

Una reciente investigación, realizada por la publicación Euroshore, coordinada por el profesor V. Uckmar, dividió a los 48 países analizados en tres grupos de centros financieros, incluyendo paraísos fiscales y países a baja imposición fiscal:
  1. Países que tienen contacto directo, sea geográfico, político y económico con la Unión Europea (Andorra, Mónaco, Bermuda, Malta, San Marino, etc.)
  2. Economías en transición que pertenecían al antiguo bloque soviético (Rumania, Moldavia, Albania, etc.)
  3. Jurisdicciones offshore que no pertenecen al ámbito europeo (Bahamas, Barbados, Macao, Panamá, Seychelles, etc.)
Existen otras 200 jurisdicciones que ofrecen facilidades fiscales y algunas de estas son países de altas imposiciones tributarias como, por ejemplo, Estados Unidos, por tanto, es importar conocer las ventajas que ofrece cada una de estas jurisdicciones para decidir dónde y cómo sería mejor operar para tomar ventaja de uno o más incentivos que reciben los inversionistas no residentes.

Es importante recalcar que el paraíso, en sentido general, no existe, por lo menos desde el punto de vista económico. Cada uno de estos países ofrecen determinadas ventajas que no están presentes en otros. En el orden financiero, los paraísos fiscales se dividen en tres tipos: paraísos para las personas físicas, paraísos para las personas jurídicas (sociedades) y paraísos para las personas físicas y jurídicas. Vale la pena resaltar la importancia de aquellos países considerados de “Tránsito Monetario” (por ejemplo, República Dominicana) que no se pueden considerar propiamente Paraísos Fiscales, pero que, gracias a los tratados de doble imposición  o de la entrada en vigor de leyes especiales favorecen directamente su uso, en conjunto con los paraísos fiscales, como refugio impositivo.

No todos los paraísos fiscales son iguales

En un informe publicado por la ONG Global Financial Integrity (GFI) apareció que 6,5 billones de dólares del mundo en desarrollo se perdieron en el agujero negro de los flujos financieros paralelos en la pasada década —una forma velada de referirse a los centros financieros offshore en los paraísos fiscales— donde, según el estudio, América Latina se encuentra representada en la lista de los 10 países emergentes con mayor fuga de capitales, aunque el líder continúa siendo China.

“Esto incluye desde la distorsión de precios del comercio internacional hasta la evasión fiscal y el dinero de la corrupción”, aseveró el economista jefe de GFI, Dev Kar, coautor del informe citado junto a Karly Curcio. En dicho lapso se duplicó el flujo ilegal de capitales latinoamericano, con un promedio anual de 105.000 millones de dólares.

La mayoría de esta fuga de capitales corrió por cuenta de entidades económicos legítimos: multimillonarios, multinacionales o entidades financieras. De acuerdo con el GFI, los 10 países con más flujos financieros ilícitos son: China, 2,18 billones de dólares; Rusia, 427.000 millones; México, 416.000 millones; Arabia Saudita, 302.000 millones; Malasia, 291.000 millones; Emiratos Árabes Unidos, 276.000 millones; Kuwait, 242.000 millones; Venezuela, 157.000 millones, Qatar, 138.000 millones, y Nigeria, 130.000 millones de dólares.

El tercer país en el ranking de GFI es México y su mayor fuente de fuga de capitales es la distorsión de precios de productos y servicios de las grandes corporaciones. El ranking de las 10 naciones deja una cosa en claro: la inmensa mayoría —incluyendo a los dos países latinoamericanos— son productores de petróleo.

De acuerdo con el economista argentino Jorge Gaggero, representante de América del Sur para Tax Justice International, una ONG que lucha por la justicia y transparencia fiscal, los datos muestran que se trata de un fenómeno estructural.

“Se trata de una tendencia creciente, pero que no varía con la expansión o contracción de una economía: es de carácter estructural. Hay una ingeniería financiera internacional muy aceitada a través de la opacidad y el secreto bancario que brindan los centros financieros offshore”, consideró Gaggero.

Luego el economista agregó que a este flujo de fondos ilegítimos habría que agregar el llamado “hot money” (dinero caliente), que es un monto especulativo que entra y sale y provoca inestabilidad financiera.

Sin embargo, en su análisis el economista omite una verdad irrefutable: el flujo de dinero hacia los paraísos fiscales se debe, por una parte, a los países que quieren cubrir el desmesurado gasto público con altos impuestos, por otra a la inseguridad monetaria y física que empuja a los inversionistas a trasladar sus capitales en centros financieros más estables. Según el tono de su discurso, todo indica que Gaggero es un portavoz más de la amplia campaña de descrédito orquestada por algunos gobiernos hacia los centros financieros offshore para hacerlos ver como “nidos de lavado de dinero, narcodólares y cuentas manejadas por terroristas”.

El GFI vuelve a la carga al referir que, en la última década, en América Latina el denominado “flujo ilegal” o dinero tramitado en paraísos fiscales anualmente se comportó así: México, 46.000 millones de dólares; Venezuela, 17.000 millones; Argentina, 10.000 millones; Chile, 8.000 millones y Costa Rica, 4.400 millones de dólares. Sería interesante preguntarle a los analistas del GFI el porqué ellos asocian el “flujo ilegal” de dinero a los paraísos fiscales. ¿No sería más honesto nombrar con pelos y señales cuáles paraísos fiscales se prestan al sucio juego del “hot money” criticado, entre otros, por Gaggero?

Tanto el GFI como Tax Justice International coinciden en que la imagen de isla paradisíaca, refugio de millonarios, dictadores y mafiosos, es una simplificación de que todo el “hot money” va a parar a las cuentas bancarias en los paraísos fiscales. En el listado que han compuesto ambas organizaciones figuran en los primeros cinco lugares el estado de Delaware (Estados Unidos), Luxemburgo, Suiza y la City de Londres, junto con la caribeña Islas Caimán.

Unos meses después de la caída de Lehman Brothers, el G20 anunció el fin de los paraísos fiscales y uno de sus miembros más prominentes, el ex presidente francés Nicolás Sarkozy, manifestó la necesidad de “refundar el capitalismo”. Un viejo adagio refiere que, para algunos, es mejor “botar el sofá que averiguar las causas del adulterio cometido sobre él”.

Recordemos también qué es un paraíso fiscal: “Aquellos territorios o Estados que se caracterizan por aplicar un régimen tributario muy favorable a los ciudadanos y empresas residente o no residentes (offshore), que operen a efectos legales en ellos.

Estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos.”
Como es natural, las empresas o individuos físicos apuestan por cuentas bancarias en paraísos fiscales fundamentalmente por la privacidad, pues las leyes no permiten el intercambio de la información fiscal con otros países, salvo en aquellos casos donde haya evidencias de que se trata de “hot money” (narcotráfico, lavado de dinero, financiamiento de terroristas, etc.) De no existir tales fenómenos, la banca offshore le permitiría al contribuyente la posibilidad de conservar sus ingresos sin que la hacienda de su país lo controlara. Otro factor a considerar en cuanto al creciente interés por tener cuentas bancarias en paraísos fiscales es el ahorro, así como la posibilidad de elevar las ganancias a través de la disminución de los pagos de impuestos. Asimismo, la seguridad es pieza clave entre las ventajas ofrecidas por las cuentas bancarias en paraísos fiscales. La mayoría de estas naciones se caracterizan por una situación política muy estable, algo que resulta muy apreciado para los residentes en países inestables. Entre los inconvenientes de la banca offshore figuran que, con mucha frecuencia, los bancos establecidos en paraísos fiscales son relacionados con la evasión de impuestos y el blanqueo de dinero, el clásico “hot money”. De ahí que las transacciones procedentes o con destino a los mismos suelen disparar las alertas y atraer una mayor inspección de las autoridades tributarias, y en algunos casos alguna banca offshore es vetada por organismos como el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) o, incluso, por otros bancos internacionales.

La crisis fiscal en los países desarrollados ha puesto el tema de la banca offshore sobre el tapete, pero ha chocado con los intereses creados y su poder de cabildeo en las más altas esferas de las democracias occidentales.

Especialistas estiman que Estados Unidos pierde en estos “agujeros negros” financieros unos 100.000 millones de dólares anuales, Francia 50.000 millones, Alemania 30.000 millones y el Reino Unido entre 40 y 80.000 millones de dólares.

En la actualidad existen mecanismos extremadamente eficaces para seguir la pista del “hot money”, y las autoridades están facultadas para recibir información sobre cuentas bancarias que resulten dudosas en paraísos fiscales. La cuestión es que hay quienes no entienden o, mejor escribir, no quieren entender, que no todos los paraísos fiscales son iguales.

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Publicado en Paraísos fiscales
licencias bancos offshoreTodos aquellos que buscan formar un banco offshore o necesitan aplicar para una licencia bancaria offshore suelen hacerse, inicialmente, la misma pregunta, ¿cuáles son las mejores jurisdicciones para esto? Aquí les proponemos cinco países que resaltan por encima del resto.

Por lo general todas las jurisdicciones son muy cautelosas a la hora de otorgar las licencias bancarias offshore y antes de dar el visto bueno se realizan profundas investigaciones, para evitar cualquier fraude que pueda dañar la imagen de países que suelen apoyarse en la industria bancaria offshore para subsistir económicamente. Además, en un contexto donde el mundo offshore está cada vez más perseguido resulta lógico que las jurisdicciones extremen las medidas de seguridad, por lo que siempre es recomendable aplicar a la licencia con el apoyo de una firma de abogados, con experiencia en el sector y que ayudará a presentar el mejor plan de negocios, así como podrá apoyar en la conformación de una junta de directores con años de experiencia.

Los países que incluimos en este listado tienen credibilidad internacional y permiten obtener la licencia bancaria y una cuenta corresponsal ofrecida por una institución financiera respetada internacionalmente.

Islas Caimán
Este es uno de los centros financieros offshore más importantes del mundo. Allí están registradas más de 70.000 sociedades offshore y en esa jurisdicción trabajan más de 350 bancos y casi 800 compañías de seguro. Los activos guardados en la pequeña isla están valorados en más de un trillón de dólares.
La licencia bancaria offshore que ofrece Islas Caimán no es de las más baratas del mercado, pero sí de las más respetadas. El costo de la licencia varía entre los $160.000 y $600.000 USD para una licencia de Clase A y a esto habría que añadir diferentes honorarios legales que alcanzarían los $500.000 USD. El proceso de verificación tarda casi un año.

Dominica
La pequeña isla del Caribe, extremadamente golpeada por los huracanes Irma y María que arrasaron en 2017, es uno de los líderes globales en la industria bancaria offshore y ofrece uno de los programas de ciudadanía por inversión más sólidos en el mundo.
Dominica necesita atraer capital y esto influye en que el proceso de otorgamiento de licencia bancaria offshore sea menos complicado, con menos requerimientos de capital ($1.000.000 USD, la cifra más baja entre las jurisdicciones con más legitimidad) y, además, los bancos de Dominica suelen encontrar sin mayores dificultades socios bancarios corresponsales.

Panamá
Panamá cuenta con uno de los mejores sistemas bancarios del mundo. Esta jurisdicción tiene una licencia internacional y una licencia plena; aunque es importa aclarar que Panamá no emitirá una licencia internacional sin que antes la empresa no tenga una licencia plena obtenida en el país donde reside. Un ejemplo: si la empresa tiene una licencia de España, puede obtener una licencia bancaria subsidiaria en Panamá.
Para abrir un banco en Panamá es necesario operar con una licencia plena, la cual demanda, como mínimo, un capital inicial de 24 millones de dólares, aunque supuestamente la ley establezca solo 10 millones por la licencia general y  3 millones por la licencia internacional; sin embargo, los gastos aumentarán muchísimo cuando comiencen las negociaciones con el Banco Central de Panamá.
Panamá, a diferencia de otras jurisdicciones, ofrece diferentes licencias de servicios financieros. Otra opción muy utilizada es crear una Unión Crediticia en Panamá, un tipo de cooperativa de préstamos y ahorros donde cada depositante se convierte en accionista. Estas cooperativas tienen licencia como instituciones co-financieras. En la actualidad existen centenares de este tipo de cooperativas en Panamá. Hoy es posible establecer una de estas cooperativas con un capital entre 1 y 3 millones de dólares. Estas instituciones son reguladas por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo.

Belice
Las leyes bancarias en Belice establecen que es necesario tener 1 millón de dólares como capital para obtener una licencia internacional; mientras que, para recibir una licencia plena hay que trabajar con un capital de, al menos, 3 millones de dólares.
El proceso de debida diligencia tarda como mínimo un año en Belice e, incluso, algunas licencias bancarias offshore han demorado hasta 18 meses.

Puerto Rico
Este Estado Libre Asociado, que no atraviesa hace tiempo por buenos momentos económicos, ofrece una de las mejores licencias bancarias, por los bajos costos, en comparación con otras jurisdicciones, así como por la celeridad en el proceso de otorgamiento de la licencia bancaria.
En Puerto Rico el capital requerido para la licencia es de $550.000 USD, de ellos, $250.000 USD van como capital pagado de empresa y los otros $300.000 USD se colocan depósito en un banco local. Además, otro elemento importante es que los honorarios anuales de mantenimiento de una licencia bancaria offshore en Puerto Rico son de solo $5.000 USD, mientras, por ejemplo, en Islas Caimán dichos honorarios alcanzan la elevada cifra de $85.000 USD.
En Puerto Rico no hay que preocuparse por el polémico FATCA y es común que los ciudadanos estadounidenses utilicen a Puerto Rico como una jurisdicción offshore, para evitar problemas con el IRS, aunque, al mismo tiempo, lógicamente los bancos en Puerto Rico están bajo supervisión general de Estados Unidos.

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