Isla MargaritaVenezuela atraviesa por momentos muy complicados, tanto en lo político como en lo económico. La crisis ha provocado una contracción de dos dígitos en el Producto Interno Bruto, la reducción a la mitad de las importaciones y la disminución de las exportaciones petroleras y no petroleras ha desatado una hiperinflación. Todo esto ha incidido en la creación de una peligrosa espiral de violencia en el país, a tal punto que el reporte del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) muestra que en 2017 hubo 26.616 homicidios en Venezuela, incluyendo 5.535 a manos de las fuerzas de seguridad; mientras, una organización no gubernamental mexicana que establece un escalafón anual de las ciudades más homicidas del mundo colocó de nuevo a Caracas en el primer lugar de la lista, con una tasa de homicidios estimada de 130 por 100.000 habitantes. En medio de este caos, Isla Margarita, el principal destino turístico de Venezuela, ha logrado sobrevivir y continúa atrayendo inversión extranjera, porque tiene un bajo índice de violencia y su condición de zona franca le permite adquirir suministros en Estados Unidos y Centroamérica.

Otro de los problemas que afronta Venezuela es la constante emigración de sus ciudadanos. En enero de 2018 un estudio de la empresa Consultores 21 identificó que más de cuatro millones de venezolanos habían abandonado el país, decepcionados por la gravísima situación económica.

OVV reconoce que la violencia es un fenómeno generalizado que tiene rasgos de epidemia en todas las entidades federales del país, pero identificó un grupo de cinco estados con unas tasas superiores a la de 100 muertes violentas por cada 100 mil habitantes (100m/h): Aragua, con una tasa de 155 fallecidos por cada 100m/h; Miranda con una tasa de 153 por cada 100m/h; Amazonas con 146 por cada 100m/h; Bolívar con 113 y el Distrito Capital con109 por cada 100m/h. Mientras, los estados con tasas más bajas fueron Mérida y Nueva Esparta, donde se encuentra Isla Margarita.

A partir de estos datos, el reporte InSight Crime sobre homicidios en Latinoamérica en 2017 situó a Venezuela como el país más violento de la región, por delante de El Salvador (60 muertes violentas por cada 100m/h), Jamaica (55, 7 por cada 100m/h), Honduras (42,8 por cada 100m/h), Brasil (29,7 por cada 100m/h), Guatemala (26,1 por cada 100m/h) y Colombia (24 por cada 100m/h).

En Estados Unidos, según este estudio, la ciudad con mayor tasa de homicidios en 2017 fue San Luis, con 65,83 por cada 100m/h, seguida por Baltimore, con 55,48 por cada 100 m/h; mientras, Nueva Orleans ocupa el lugar 41, con 40,1 por cada 100 m/h. Esta última urbe continúa recibiendo grandes volúmenes de turistas, atraídos por la riqueza cultural de la cuna del jazz. Ni siquiera los índices de violencia han impedido que sigan llegando visitantes. Una situación similar vive Isla Margarita, un paraíso caribeño, con varios hoteles cinco estrellas y playas espectaculares, ubicado a solo 30 minutos, en avión, del territorio continental venezolano.

De acuerdo con Igor Viloria, Presidente de la Cámara de Turismo de Nueva Esparta, la condición de isla turística ha protegido en alguna medida a Margarita de la crisis económica. La isla, con zona franca desde 1966, contrarresta el desabastecimiento con productos importados,  preferentemente de Estados Unidos y también de América Central. "Tenemos prácticamente de todo”, asegura Viloria. La zona de playa y hoteles todo incluido está mejor surtida, mientras que los alojamientos de ciudad, que ofrecen desayuno, tienen más problemas.

Además, en una población de poco más de 670 mil personas que habitan en Isla Margarita, los índices de violencia son muy inferiores a lo del resto del país, por lo que esta zona continúa siendo una de las que más inversión extranjera atrae. La seguridad, combinada con el abastecimiento de productos que escasean en gran parte del país, ha convertido a Isla Margarita en un oasis dentro de Venezuela.

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Lunes, 02 Abril 2018 01:28

¿Es Isla Margarita segura?

isla margarita turismoLa violencia continúa golpeando con fuerza a Venezuela. En 2017 se produjeron 89 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, por lo que ese país fue considerado el más violento de Latinoamérica. En abril del año pasado, una organización no gubernamental mexicana que prepara un ranking anual de las ciudades más homicidas del mundo colocó de nuevo a Caracas en el primer lugar de la lista. En medio de este caos, Isla Margarita, en el estado de Nueva Esparta, se ha mantenido como un oasis de paz y sigue siendo considerado el lugar más seguro de Venezuela.

De acuerdo con el Observatorio Venezuela de Violencia (OVV), el aumento de la violencia en el país, en 2017, estuvo asociada al visible deterioro en la calidad de vida de los venezolanos. Esto encontró expresión en homicidios, robos, extorsión y secuestros. Nuevas formas de violencia adquirieron relevancia, tanto por el incremento de su magnitud, como por las novedosas razones que las originaron e impulsaron. Cinco estados venezolanos presentaron tasas superiores a la de 100 muertes violentas por cada 100 mil habitantes (100m/h): Aragua, con una tasa de155 fallecidos por cada 100m/h; Miranda con una tasa de 153 por cada 100m/h; Amazonas con 146 por cada 100m/h; Bolívar con 113 y el Distrito Capital con109 por cada 100m/h. Los estados con menores índices fueron Mérida y Nueva Esparta, al que pertenece Isla Margarita.

El balance de InSight Crime sobre homicidios en Latinoamérica en 2017 situó a Venezuela como el país más homicida de la región, por delante de El Salvador, que tuvo 60 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Esa cifra es considerablemente alta para los estándares globales, pero constituye una caída notable respecto a la tasa de 2016, de 81,2 por 100.000 habitantes, que había llevado a El Salvador a encabezar el balance de homicidios.

Luego aparece Jamaica, con 55,7 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. La situación de seguridad en el país caribeño se deterioró. Un total de 1.616 homicidios se registraron a lo largo de 2017, casi 20 % por encima del año anterior.

En cuarto sitio aparece Honduras, con 42,8 muertes violentas por cada 100 mil habitantes; no obstante, las autoridades dijeron que las cifras de 2017 marcaron los índices de homicidios más bajos de la década en Honduras.

Isla Margarita es conocida como la “Perla del Caribe” y se encuentra a 30 minutos de vuelo de la costa venezolana. Este paradisiaco lugar no ha sido tan afectado ni por la gravísima crisis económica, ni por la violencia imperante en el país. En Isla Margarita viven aproximadamente 676 mil personas, en 1071 Kilómetros cuadrados y  se mantiene el suministro habitual de alimentos, frutas, verduras, pescados, carnes; mientras, las fallas eléctricas no son frecuentes.

No obstante, la crisis venezolana sí ha tenido un cierto impacto en ese paraíso caribeño, sobre todo porque se ha reducido el turismo, ya que este es el principal renglón económico de la región, famosa por sus espectaculares playas y amplia oferta hotelera.

El Informe de Competitividad de Viajes y Turismo 2017, del Foro Económico Mundial, sitúa a Venezuela en el lugar 104 de una lista de 136 países. Entre 17 latinoamericanos, solo aparece mejor ubicada que El Salvador (puesto 105) y Paraguay (110).

Isla Margarita cuenta con diez hoteles cinco estrellas. La parte de la isla que se dedicaba al turismo de lujo es la que hoy tiene mayores entradas; además, sobresale por la seguridad imperante allí. Los hoteles han logrado sortear la crisis y aunque han disminuido la cantidad de empleados, se mantiene la calidad del servicio, de las instalaciones y de las habitaciones.

Uno de los elementos que explica que Isla Margarita no haya seguido demasiado golpeada por el desabastecimiento y que siga atrayendo inversión extranjera es que la isla, como zona franca desde 1966, contrarresta el desabastecimiento con productos importados,  preferentemente de Estados Unidos y también de América Central, aunque a precios más elevados y en dólares.

Los emprendedores, apoyados por inversión extranjera, manejan la crisis mediante iniciativas como las ferias gastronómicas como la del pulpo, de la arepa o la empanada; además,  rescatan productos locales, como el ají margariteño o el árbol de pan de año, cuya fruta hoy se come, y se hacen hasta pizzas y chips con ella.

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