Sociedades y Estados: el derecho a la libre competencia

libera concorrenzaSociedades y Estados: el derecho a la libre competencia

En tiempos de crisis económica y enormes rescates financieros a los bancos, algunos han identificado, erróneamente, a los paraísos fiscales y las sociedades offshore como los culpables del caos en que han entrado países como España. Sin embargo, otros especialistas aclaran que, los que centran sus críticas en el mundo offshore, en realidad están atacando la libre competencia que debe primar entre los Estados. Varios expertos se han pronunciado, en diversas partes, en contra de las competiciones fiscales entre las naciones y aseguran que esa competencia es altamente nociva para la economía global; pero esas personas olvidan que las personas que deciden abrir una sociedad offshore lo hacen a partir de su libre voluntad por encontrar un país que ofrezca un régimen fiscal favorable. Transferir el centro de los intereses hacia un paraíso fiscal y operar a través de una sociedad offshore es un derecho inalienable, fruto de la libre circulación de las personas que optan por salirse de un sistema fiscal asfixiante. En tiempos de globalización, donde existe la posibilidad de la circulación de casi cualquier bien y servicio en tiempo real, resulta, afortunadamente, imposible bloquear la competición fiscal. En la actualidad no son pocos los estados que han insistido en emprender acciones propagandísticas denigrando a los paraísos fiscales; sin embargo, estas tergiversaciones han caído por su propio peso. Al final de esta historia, lo que realmente buscan los críticos del mundo offshore es colocar la atención sobre la competición fiscal entre las naciones y presentarla como la “causa de la crisis económica mundial”. Los que hacen esto y hablan constantemente de la sociedad offshore y de los paraísos fiscales no son ignorantes políticos, sino personas que actúan exclusivamente de mala fe. Para responder a las críticas basta aplicar una lógica incuestionable, basada en las condiciones normales del mercado: existen Estados que funcionan mejor y otros, que toman recursos sin restituirlos y presionan a sus ciudadanos con enormes cargas fiscales. Todas las naciones que en la actualidad son consideradas paraísos fiscales y permiten la creación de una sociedad offshore son territorios que hoy ofrecen oportunidades importantes a los inversores de todo el mundo. Entre esas ventajas  se encuentran una baja imposición fiscal, además de grandes financiamientos por parte de la banca, la seguridad de un total anonimato en todas las acciones y una baja tasación por las utilidades, lo cual favorece a los inversores. Por todo lo anteriormente expuesto, una idea pudiera parecer más clara: en un mundo globalizado, como el que vivimos en la actualidad, es muy válida la libre competencia entre los Estados y operar a través de los paraísos fiscales con una sociedad offshore puede ofrecer un escape en esta época de crisis económica.

 

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