San Vicente y las Granadinas: sitio ideal para desarrollar una IBC

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Descubiertas por Cristóbal Colón en 1498 las islas de San Vicente y las Granadinas solo obtuvieron su plena independencia en octubre de 1979. Desde esa fecha esta nación caribeña se ha consolidado como un excelente destino turístico, gracias a su clima cálido y a sus bellas playas; además, una legislación que favorece la formación de compañías internacionales de negocios (IBC) ha permitido que no pocos empresarios del mundo decidan formar allí sus IBC.
San Vicente y las Granadinas es una nación con pleno reconocimiento internacional, pues forma parte de las Naciones Unidas, de la Mancomunidad británica, de la Organización de estados americanos (OEA) y del Caricom, por tanto, los negocios que se conducen cuentan con una absoluta legitimidad.
La mayoría de las empresas radicadas allí se concentran en Kingstown, la principal ciudad que se encuentra en la isla de San Vicente y aunque su población es de menos de 30 mil habitantes y el país pocas veces está en los titulares de los medios de comunicación, la creación en 1996 de una nueva Autoridad para los servicios financieros internacionales atrajo la atención del mundo empresarial sobre el pequeño país.
Esta legislación incluyó varias leyes que contienen elementos muy modernos del offshore y en las que se aceptan las IBC, los bancos internacionales y los trusts internacionales, así como la confidencialidad absoluta en los servicios financieros. Todo esto realzó la imagen de San Vicente y las Granadinas como un sitio especial donde los clientes internacionales pueden realizar sus actividades en un clima seguro y moderno para los negocios.
Crear una IBC en San Vicente y las Granadinas es un proceso relativamente sencillo por diversas razones. En primer lugar, una IBC solo necesitaría a un director, que puede ser un individuo o una corporación; además, las IBC quedan exentas de pagar impuestos y deberes fiscales por 20 años, a partir de la fecha de su incorporación. A esto se agrega que las IBC pueden ser administradas desde cualquier sitio del mundo y tienen la posibilidad de llevar sus libros de contabilidad fuera del país; además, no están obligadas a presentar un balance de las ganancias al gobierno de las islas.
Las ventajas de formar una IBC en San Vicente y las Granadinas son más extensas e incluyen la inexistencia casi total de restricciones en sus inversiones; aunque sí queda claro que no sería posible comprar bienes raíces en el país y los accionistas de estas IBC que no sea residentes en la nación caribeña no tienen que pagar ningún tipo de impuestos, desde los tributos por los ingresos hasta los impuestos corporativos.
En San Vicente y las Granadinas el capital social de las IBC se puede expresar en cualquiera de las principales monedas del mundo; aunque lo más común es que se utilice el dólar norteamericano. La favorable legislación, el próspero clima de negocios y otros incentivos que ofrece el gobierno para fomentar la creación de más IBC en las islas han convertido al país en uno de los preferidos por parte de los empresarios offshore.