No todos los paraísos fiscales son iguales /2

78156-paraisos-fdiscales1Tanto Global Financial Integrity (GFI) como Tax Justice International, coinciden en que la imagen de isla paradisíaca, refugio de millonarios, dictadores y mafiosos, es una simplificación de que todo el “hot Money” (dinero caliente) va a parar a las cuentas bancarias en paraísos fiscales. En el listado que han compuesto ambas organizaciones figuran en los primeros cinco lugares el estado de Delaware (Estados Unidos), Luxemburgo, Suiza y la City de Londres, junto con la caribeña Islas Caimán.

Lea además: Preguntas frecuentes sobre paraísos fiscales

Recordemos que unos meses después de la caída de Lehman Brothers, en abril de 2009, el G20 anunció el fin de los paraísos fiscales y uno de sus miembros más prominentes, el presidente francés Nicolás Sarkozy, manifestó la necesidad de "refundar el capitalismo". Un viejo adagio refiere que, para algunos, es mejor “botar el sofá que averiguar las causas del adulterio cometido sobre él”.

Pero recordemos también qué es un paraíso fiscal: “Aquellos territorios o Estados que se caracterizan por aplicar un régimen tributario muy favorable a los ciudadanos y empresas no residentes (offshore), que se domicilien a efectos legales en el mismo. Estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos…”

Como es natural, las empresas o individuos físicos apuestan por cuentas bancarias en paraísos fiscales fundamentalmente por la privacidad, pues las leyes no permiten el intercambio de la información fiscal con otros países, salvo en aquellos casos donde hay evidencias de que se trata de “hot Money” (narcotráfico, “lavado”, financiamiento de terroristas, etc.) De no existir tales fenómenos, la banca offshore le permite al contribuyente la posibilidad de conservar sus ingresos sin que la hacienda de su país lo controle. Otro factor a considerar en cuanto a tener cuentas bancarias en paraísos fiscales son el ahorro y la posibilidad de elevar las ganancias a través de la disminución de los pagos de impuestos.
Asimismo, la seguridad es pieza clave entre las ventajas ofrecidas por las cuentas bancarias en paraísos fiscales. La mayoría de estas naciones se caracterizan por una situación política muy estable, algo muy apreciado para los residentes de algunos países.

Entre los inconvenientes de la banca offshore figuran que con mucha frecuencia los bancos establecidos en paraísos fiscales son relacionados con la evasión de impuestos y el blanqueo de dinero, el clásico “hot Money”. De ahí que las transacciones procedentes o con destino a los mismos suelen disparar las alertas y atraer una mayor inspección de las autoridades tributarias, y en algunos casos alguna banca offshore es vetada por organismos como el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) o incluso por otros bancos onshore.

La crisis fiscal en los países desarrollados ha puesto el tema de la banca offshore sobre el tapete, pero ha chocado con los intereses creados y su poder de cabildeo en las más altas esferas de las democracias occidentales.

Especialistas estiman que Estados Unidos pierde en estos “agujeros negros” financieros unos 100.000 millones de dólares anuales, Francia 50.000 millones, Alemania 30.000 millones y el Reino Unido entre 40 y 80.000 millones de dólares.

Hoy día hay mecanismos extremadamente eficaces para seguir la pista del “hot Money”, y las autoridades están facultadas para recibir información sobre dudosas cuentas bancarias en paraísos fiscales. La cuestión es que hay quienes no entienden (o no quieren entender) que no todos los paraísos fiscales son iguales.

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