El lavado de dinero, la importancia de la capacitación

money laundering 500La economía mundial cada vez se globaliza e interconecta más, por lo que lógicamente el volumen de transacciones internacionales crece. Lamentablemente, esta también es una excelente noticia para aquellos que se aprovechen del sofisticado y complejo sistema de transacciones internacionales con el objetivo de lavar dinero. El razonamiento es simple: mientras ocurran más transacciones, será más difícil detectar aquellas que intenten blanquear el dinero obtenido en actividades ilícitas.

 
El lavado de dinero puede entenderse de varias formas. Por ejemplo, el llamado “Grupo de Acción Financiera Internacional”, creado en 1998 por varios de los países más industrializados del mundo, estableció que era “la conversión o transferencia de propiedad, a sabiendas de que deriva de un delito criminal, con el propósito de esconder o disfrazar su procedencia ilegal o ayudar a cualquier persona involucrada en la comisión del delito a evadir las consecuencias legales de su accionar.” El concepto de este grupo fue más allá y aclaró que el blanqueo también incluía “ocultar o disfrazar la naturaleza real, fuente, ubicación, disposición, movimiento de bienes a sabiendas de que derivan de una ofensa criminal”. Por último, el concepto incluyó la “adquisición, posesión o uso de bienes, sabiendo al momento en que se reciben, que deriva de una ofensa criminal o de la participación en algún delito.”

Mientras, la red de control de Crímenes Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro norteamericano, considerada la principal agencia reguladora en ese país sobre el lavado de dinero, lo definió como: “disfrazar activos para ser utilizados sin que se detecte la actividad ilegal que los produjo.”
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El funcionamiento del lavado de dinero se divide en tres momentos: ubicación, ocultamiento e integración. El primero de ellos, la “ubicación”, es el más vulnerable, pues se realiza con el objetivo de ingresar los fondos ilícitos al sistema financiero. La idea de los lavadores es pasar inadvertidos y para ello emplean técnicas como los depósitos estructurados de fondos por sumas determinadas, lo que les permite evadir las obligaciones de reporte o la mezcla de depósitos de fondos y empresas ilegales. Una de las formas más empleadas es la de dividir las grandes sumas que se desean ingresar en cantidades menos llamativas, las cuales son ingresadas directamente en una cuenta, mediante, por ejemplo, el depósito de un cheque de reembolso de un paquete de vacaciones cancelado o de una póliza de seguro.

El segundo momento del lavado de dinero es el “ocultamiento”. Ya el dinero está dentro del sistema financiero, ahora la idea es ocultarlo a través de la movilización de esos fondos por todo el sistema, mediante complejísimas transacciones que persiguen como objetivo confundir a los que les siguen la pista al dinero. Entre los ejemplos de “ocultamiento” está el cambio de instrumentos monetarios por sumas más pequeñas o la transferencia de fondos de varias cuentas a una o más instituciones financieras.

Por último se realiza la “integración”. Es el momento culminante del lavado, pues el dinero ingresado se emplea para crear la apariencia de legalidad por intermedio de más transacciones, las que protegen al delincuente de la conexión registrada hacia los fondos. Ellas brindan una explicación sobre la fuente del dinero. Entre las acciones más comunes de la “integración” están la compra y reventa de inmuebles, los títulos valores de inversión, fideicomisos extranjeros u otros activos.

Condenas al lavado de dinero
Las leyes son muy fuertes contra aquellos que lavan o pretenden lavar dinero. En Estados Unidos, el primer país que consideró un crimen esta actividad (1986), las condenas incluyen penas por un máximo de 20 años y multas de hasta 500 mil dólares estadounidenses.
Además de la cárcel y el pago de la multa se pudiera aplicar la confiscación de cualquier propiedad involucrada en una transacción y, bajo ciertas condiciones, también se confiscarían cuentas bancarias en su totalidad, incluso cuando algunos de los fondos en dicha cuenta sean legítimos.
La persecución del lavado de dinero ha crecido notablemente en los últimos años y más de 9 mil personas, negocios e instituciones han sido procesadas solo en Estados Unidos.

El Lavado de dinero y el terrorismo
Después de los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001 una de las mayores preocupaciones de los sistemas de justicia ha sido la financiación de las actividades terroristas a través del blanqueo de dinero. Sin dudas una infraestructura financiera efectiva es fundamental para los terroristas, por eso ellos buscan obtener fondos que son relativamente móviles para asegurar materiales y otros elementos logísticos necesarios en los actos criminales, por lo que el lavado de dinero es, a menudo, un componente vital de la financiación del terrorismo.
Cuando se analizan las motivaciones de los lavadores de dinero tradicionales y aquellos que lo hacen para financiar el terrorismo tal vez se aprecien objetivos diferentes; pero los métodos empleados para proveer los fondos son similares. Los terroristas utilizan, entre otras estrategias, el contrabando de monedas, depósitos estructurados o retiros de las cuentas bancarias, compras de varios tipos de instrumentos monetarios y transferencias de fondos.
La capacitación de los funcionarios contra el lavado de activos es la primera medida a tomar en una empresa o institución financiera.
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