La doble cara de los bancos europeos: ¿ganan en los paraísos fiscales?

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doble cara de los bancos europeosLos principales bancos europeos cada vez trabajan más en las jurisdicciones con políticas fiscales más abiertas, como un mecanismo legal para pagar menos impuestos. Las cifras son concluyentes: los 20 bancos europeos con mayores dividendos obtienen el 26% de sus beneficios anuales, valorados en 25 mil millones de euros aproximadamente, en estas jurisdicciones.

Esta realidad se da en un contexto en el que desde la Unión Europea ya se exige que los bancos hagan públicos los beneficios e impuestos que obtienen y pagan en cada jurisdicción, por tanto, en un ejercicio de transparencia, que no es seguido por otros sectores económicos, los bancos europeos muestran exactamente cómo funcionan. Muchos los critican, pero los directivos aseguran que ellos actúan en el marco de la legalidad y el uso que hacen de las sociedades offshore en jurisdicciones de bajos impuestos, que la prensa sensacionalista suele llamar “paraísos fiscales”, es perfectamente legal.

Los bancos, al igual que las grandes transnacionales, deportistas, artistas y políticos lo que hacen es trasladar sus beneficios desde países donde existen tasas impositivas extraordinariamente altas y que es donde tienen sus mayores volúmenes de negocios hacia otros países, con políticas fiscales mucho más amigables.

Durante mucho tiempo Suiza fue el sitio preferido de los bancos europeos. Ese país siempre ha mantenido su posición neutral y se hizo famoso mundialmente por el estricto apego al secreto bancario. Esto ya no es así, pues Suiza se plegó a las demandas de los gobiernos que más altos impuestos sitúan a empresas y ciudadanos y adoptó una serie de medidas para compartir información confidencial de todos sus clientes. Solo en 2015, los 20 principales bancos de la Unión Europea reconocieron pérdidas en Suiza estimadas en 248 millones de euros. Por tanto, ese país perdió la confianza de no pocos bancos que optaron por trabajar con dos países con políticas fiscales más ventajosas, como Luxemburgo e Irlanda, además de mantener el trabajo con las sociedades offshore formadas en jurisdicciones del Caribe, sobre todo Islas Caimán.

Las cifras indican que los 20 principales bancos de la Unión Europea lograron el 8,4% de sus beneficios totales en Luxemburgo e Irlanda. Por ejemplo, en el Gran Ducado de Luxemburgo los bancos obtuvieron 4.900 millones de euros de dividendos en 2015. Allí, los bancos no prestan servicios a clientes locales, porque las leyes son claras en este aspecto, sino que trabajan con grandes empresas multinacionales que colocan sus dividendos en cuentas en esos bancos en Luxemburgo y así minimizan sus costos fiscales. Entre las ventajas fiscales que ofrece el Gran Ducado aparecen: un impuesto muy bajo (en ocasiones hasta cero) sobre royalties o intereses, un trato preferencial a la tributación de los beneficios derivados de la propiedad intelectual y un gran número de instrumentos de inversión (empresas y fondos) que pueden emplearse para diseñar la estructura fiscal de las empresas. Además, en el Gran Ducado los bancos llegan a acuerdos privados con las autoridades tributarias para reducir los tipos nominales efectivos en el impuesto de sociedades).

Estas ventajas han incidido en que Luxemburgo maneje el 12% del mercado de servicios financieros offshore en el mundo y hoy sea considerado el principal centro de banca privada y gestión de activos en la Eurozona y el segundo en el mundo para fondos de inversión. Mientras que, en Irlanda, con una facturación de 3.000 millones de euros en 2015, los bancos lograron una rentabilidad de más de 2.300 millones de euros. La razón por la cual los bancos optan por mover sus beneficios a Irlanda es porque allí el impuesto de sociedades nominal, aunque por ley está en 12,5%, en realidad la gran mayoría de los bancos paga apenas el 6%.

Irlanda, además, ofrece otros incentivos fiscales a la investigación y el desarrollo, la propiedad intelectual y los bienes intangibles, además de un tratamiento ventajoso para las empresas gestoras de carteras. Este país europeo tiene un marco legal muy abierto, que promueve la formación de empresas de propósito especial, que permiten a los bancos hacer negocios potencialmente muy lucrativos, de manera segura. De acuerdo con la Sección 110 de la ley tributaria de Irlanda, muchas de estas empresas pagan poco o ningún impuesto.

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