Panamá, puerto mundial para distribución de gas licuado

Ante las continuas crisis del petróleo, las energías alternativas ganan cada vez más terreno y, entre las opciones prometedoras está la del gas natural licuado. Panamá es uno de los países que abiertamente apuesta por esta opción para transformar su matriz energética, aunque allí quieren ir por más y no solo buscan cubrir la demanda interna, sino también aspiran a exportar energía a Centroamérica y utilizar las potencialidades del Canal para convertirse en un proveedor mundial de un combustible que es mucho más amigable con el medio ambiente.

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En Panamá existen tres proyectos directamente vinculados con la generación energética a partir del gas natural licuado. Dos de las inversiones están avanzadas: la de AES Colón, que está en construcción y la de Martano, que iniciará las obras constructivas antes de que concluya este año; mientras, la Autoridad del Canal de Panamá trabaja en los estudios de factibilidad para construir una planta.
El proyecto líder es el de AES Colón, filial de la empresa estadounidense AES International, que ha trabajado desde hace 18 años en Panamá, donde tiene inversiones valoradas en más de 1400 millones de dólares. La planta generadora, ubicada en Colón, en la isla Telfers, está valorada en 1150 millones de dólares y será la primera de su tipo en Centroamérica. Esta instalación aportará 380 megavatios a Panamá y, de acuerdo con Miguel Bolinaga, presidente de AES en Panamá, esa generación será muy importante, ya que para 2018 el gas natural licuado aportará el 9% de la matriz energética panameña.

La otra inversión ya en curso es la de Martano Inc. Esa empresa está lista para comenzar la construcción de la planta generadora de energía a partir de gas licuado que estará situada cerca de la comunidad de Río Alejandro, en la entrada caribeña del Canal de Panamá.  Este proyecto obtuvo un contrato de 15 años para abastecer con 350 MW anuales a las distribuidoras energéticas del país. 

El tercer proyecto lo impulsa la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que también considera al gas natural licuado como un buen negocio que permitirá complementar los ingresos que obtiene por el tránsito de los barcos a través del Canal. La ACP estudia construir una planta, a partir de fondos otorgados por la UnitedStatesTrade and Development Agency (USTDA). En estos momentos, el proyecto está en la fase de análisis de factibilidad económica, que debe concluir pronto. La planta todavía no tiene definida una ubicación, pero todo apunta a que estará situada en la salida al océano Pacífico del Canal, ya que los otros dos proyectos flanquean la salida al Mar Caribe.

Con estas inversiones millonarias, Panamá no solo cubrirá la demanda energética interna, sino que podrá reforzar su plataforma de servicios logísticos. Por ejemplo, AES Colón tiene una capacidad contratada de 381 MW, pero esta representa solo el 25% de la capacidad total de la planta; mientras, la instalación de Martano recibió un contrato para producir 350 MW anuales, sin embargo, tiene potencial para obtener 450 MW. Ese excedente energético a partir del gas natural licuado podría ser exportado.

 
Anteriormente, Panamá era uno de los países que más proveía de combustibles pesados a las embarcaciones. Una vez concluidas las millonarias inversiones ya en ejecución con gas natural licuado, entonces el Istmo volvería a ocupar un lugar importante como proveedor mundial de combustible para las embarcaciones.

Un elemento importante para entender el enorme interés que ha despertado la producción de gas natural licuado en Panamá es que, para 2020, la flota mercante mundial—de la cual una gran parte atraviesa el Canal de Panamá—estará obligada a cumplir un Convenio internacional para la prevención de la contaminación por buques, que implica el uso de combustibles bajos en azufre y, en este caso, el gas natural licuado es la mejor opción. Por tanto, una parte de lo producido en AES Colón y por Martano podría venderse a los buques, además de exportarse a otros países de Centroamérica.
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