Invertir sin miedo en Brasil

Invertir en la República Federativa de Brasil2
Es indudable que hay innumerables oportunidades para las grandes y pequeñas empresas para hacer negocios en Brasil. Sin embargo, pese a todo lo anterior, no es tarea fácil empezar un negocio en Brasil. En ocasiones, la jungla burocrática así como la complejidad de la normativa fiscal y su aplicación práctica puede llegar a ser insufrible: se trata del así llamado “coste Brasil”. De hecho, según el ranking elaborado por el Banco Mundial, Brasil ocupa el puesto 120 (entre 183 países), por detrás de países como Botswana, China o Yemen, en lo que se refiere al grado de facilidad a la hora de hacer negocios.
 
El éxito o el fracaso de un proyecto o de una inversión en Brasil depende en gran parte de un adecuado asesoramiento previo a la toma de decisiones y, posteriormente, de una correcta gestión de los trámites necesarios o convenientes para materializar la inversión y ejecutar el proyecto de que se trate.
 
 
El momento histórico es muy favorable para invertir en Brasil, y hay muchas y excelentes oportunidades de negocio, pero la inversión en Brasil no puede ser realizada de cualquier manera, ni se puede extrapolar al país la experiencia empresarial o la cultura del negocio que han sido exitosos en otros países, sino que es imprescindible un adecuado asesoramiento previo, y conocer el marco legal y tributario del país en el cual se pretende invertir.
 
A un inversor de cualquier parte, especialmente si se trata de un particular o de una PYME, no le resultará fácil obtener la imprescindible información para valorar la conveniencia de invertir en Brasil o los pasos que se deben dar, ni realizar personalmente todos los trámites y comprobaciones que una inversión en el extranjero exige, y menos aún si desconoce la legislación aplicable y la realidad sociocultural o los ‘tics’ de un país como este.
 
De esa forma se obtiene un considerable ahorro de tiempo, molestias y costes para el cliente, máxime teniendo en cuenta que la lejanía geográfica podría complicar la realización de trámites si fuera el cliente quien tuviera que encargarse personalmente de los mismos o los encomendara a otra persona o profesional sin referencias, o con referencias tal vez inexactas o inadecuadas. Además de ser Brasil mucho menos vulnerable a la volatilidad de los mercados financieros internacionales que la zona euro, hay otra serie de factores que convierten a ese país de dimensiones continentales en uno de los lugares más atractivos del mundo para invertir y desarrollar negocios. Por ejemplo, la abundancia de sus recursos naturales, su estabilidad política, su población mucho más joven que la europea, y su enorme potencial económico.
Para los inversores y empresarios extranjeros es fundamental conocer y aprovechar las oportunidades de inversión en Brasil, como así lo demuestra el hecho de ser el mayor receptor de inversión extranjera de todo el continente latinoamericano, con más 100.000 millones de dólares como promedio los últimos años. Pero Brasil es también un país lleno de contrastes y que tiene unas características muy particulares, que hay que conocer para prevenir posibles sorpresas desagradables.
Antes de tomar cualquier decisión respecto a una posible inversión en el país es fundamental analizar detenidamente todos los factores que pueden determinar el éxito o el fracaso de la inversión, y entre esos factores es esencial la previa y concienzuda planificación del proyecto o negocio y el adecuado asesoramiento en relación con sus aspectos jurídicos, fiscales y administrativos.
 
“Iniciamos en esta ocasión la construcción de un Brasil más rico, más fuerte, más completo y más competitivo”, expresó la presidenta Dilma Russeff cuando hace unos meses anunció el nuevo plan de inversiones para construir carreteras y ferrocarriles en todo el país por valor de 133.000 millones de reales (unos 50.000 millones de euros). Ya antes, en el año 2007, el gobierno federal brasileño presidido entonces por Lui Inacio Lula da Silva lanzó el “Programa de Aceleración del Crecimiento” (conocido por las siglas PAC), cuyo objetivo era contribuir al desarrollo acelerado y sustentable de Brasil, a base principalmente de cuantiosas inversiones en grandes obras de infraestructura y de medidas para estimular el crédito.
 
El PAC, a través de importantes inversiones públicas y privadas, contribuyó de manera decisiva al incremento de la oferta de trabajo y a la generación de riqueza. Entre 2006-2010 casi se triplicaron las inversiones públicas brasileñas, pasando del 1,6% al 3,40% del PIB, y fueron creados más de una decena de millones de puestos de trabajo en ese lapso. Sin duda alguna, dicho programa tuvo una importancia fundamental para Brasil durante la grave crisis financiera mundial, garantizando el empleo y los ingresos de sus pobladores, lo que a su vez permitió la continuidad del consumo interno de bienes y servicios, manteniendo así la actividad económica del país y aliviando los perniciosos efectos de la crisis sobre las empresas brasileñas. En su discurso de presentación del PAC-2, la presidenta Rousseff dijo que el camino recorrido por Brasil le permitió crecer hasta el punto de convertirse en la 6ª economía del mundo, preservar la estabilidad económica y combatir la inflación.
 
El PAC-2 contempla la construcción de 7.500 kilómetros de autovías y 25.000 kilómetros de red ferroviaria, incluido el tren de alta velocidad entre Río de Janeiro y Sao Paulo, además de la construcción y mejora de puertos y aeropuertos. Aunque el programa se desarrollará en un plazo de 25 años, más de la mitad del presupuesto se invertirá durante los primeros cinco años.
Las obras de infraestructuras del PAC-2, además de dinamizar la economía de Brasil durante los próximos años, posibilitando así que el país continúe por la senda del crecimiento sustentable, supone una notable ampliación del abanico de oportunidades de negocio para el sector privado brasileño, y también para los inversores extranjeros. Esferas tales como el transporte, la energía, obras de movilidad urbana, la construcción de aeropuertos, redes viarias y ferroviarias, y su explotación, devienen enorme y variado conjunto de oportunidades para el sector privado en general.
 
Por lo que toca a la movilidad urbana, se invertirán cuantiosos recursos con el objetivo de ampliar y mejorar el sistema de transporte público de grandes centros urbanos: metros, trenes urbanos, carriles bus, estaciones, etc. A los más de 12.000 millones de euros de inversión federal previstos para este capítulo, habrá que añadir los recursos que aportarán los estados y los municipios, que incrementarán sensiblemente el total de la inversión en este sector.
 
En lo que respecta a las doce ciudades que fueron sede de la Copa del Mundo 2014, se realizaron obras en puertos y aeropuertos, estadios deportivos, redes de transporte urbano y establecimientos hoteleros, entre otros. Tal tipo de inversiones cuentan con el apoyo del gobierno federal, a través de líneas de financiación disponibles no solo para los estados y municipios sino también para el sector privado que quiera participar en dichos proyectos.
 
Finalmente, es de destacar que no son solo las grandes empresas del sector energético, transporte o construcción las posibles beneficiarias de las oportunidades de negocio del PAC-2 y otros programas complementarios, sino que también son sus posibles beneficiarias las PYME y las empresas de otros sectores, por ejemplo, hostelería, fabricación e explotación de maquinaria, o la división tecnológica, pues es evidente que la ejecución de tantas y tan grandes obras de infraestructuras va a precisar de maquinaria, equipamientos, diversas tecnologías y servicios de toda índole.
 
Los planes de inversión y crecimiento del gobierno brasileño constituyen sin duda alguna un conjunto de importantes medidas para la reactivación de la economía brasileña que, como no podía ser de otra manera, han sido acogidos favorablemente tanto por el sector empresarial nativo como por los inversores extranjeros.
 
Si bien en Brasil no existe una ley única y genérica que regule las inversiones extranjeras, hay varias normativas federales, estatales, sectoriales y del Banco Central que establecen el marco jurídico de esta actividad. Las normativas, incentivos y restricciones varían de acuerdo al Estado o Municipio del que se trate, así como del sector de inversión.
 
En términos generales, Brasil brinda un escenario legal de igualdad de condiciones para capitales nacionales y extranjeros. El capital puede repatriarse libremente y tanto las filiales como las “joint ventures” (uniones comerciales) pueden tener libre participación extranjera en cualquier porcentaje.
 
Existen programas que incentivan la inversión extranjera en ciertas áreas estratégicas de desarrollo. Los principales beneficios que se otorgan a inversores extranjeros son planes especiales de financiación, reducciones fiscales y otro tipo de concesiones como infraestructura de apoyo. El Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico (BNDES) se dedica a financiar las iniciativas de inversión extranjera en Brasil. Algunos de los sectores incentivados son los productos de exportación (principalmente calzado, cuero, textiles y muebles) y la importación de bienes de capital.
 
Así como algunas áreas son incentivadas, otras presentan restricciones al capital extranjero debido a las políticas proteccionistas que fomentan la actividad económica nacional. Entre estos ámbitos restringidos se encuentran la asistencia sanitaria, la energía nuclear, los medios de comunicación, los comercios en fronteras internacionales, la minería, la energía hidráulica, los derechos de propiedad en áreas rurales, la navegación de cabotaje, la industria aeroespacial y el transporte de carga por carretera.
 
No obstante, el apoyo o restricción de las inversiones extranjeras siempre dependen de la localización del emprendimiento. Cada municipio tiene sus propios planes de incentivo a las actividades que incrementan el desarrollo económico de su región, por lo que es fundamental evaluar el lugar más propicio para cada inversión según las particularidades de cada ciudad.
 
En el gigante suramericano operan agencias federales que promocionan la inversión extranjera. APEX (Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones) se encarga de difundir las potencialidades del país para atraer inversiones, ofreciendo consultorías y asesoramiento a los inversores interesados. RENAI (Red Nacional de Informaciones sobre Inversión) forma parte del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior y ofrece información sobre las posibilidades de inversión en cada región y municipio del país, realizando acciones para facilitar las inversiones en el país.
 
Uno de los pilares de la inversión extranjera es la política de contenido nacional adoptada por el Gobierno de Dilma Rousseff. En el sector automovilístico, por ejemplo, el programa Innovar Auto estableció una tarifa para coches importados, lo que provocó la llegada de nuevos fabricantes al país. Hasta 2016, nueve nuevos fabricantes entrarán en Brasil, entre ellos BMW, Jaguar Land Rover y Jac Motors. Aunque este modelo para atraer inversiones haya sido cuestionado por la Unión Europea ante la Organización Mundial del Comercio, ya ha propiciado anuncios de más de 7.000 millones de reales de inversión (3.000 millones de dólares). La línea de petróleo y gas también atrae inversiones extranjeras, principalmente para aquellos que pretenden ser proveedores de Petrobras. La empresa estatal da preferencia a las fábricas locales.
 
Cómo hacer negocios en Brasil
Como mercado más atractivo de América Latina, Brasil atrae a miles de empresas extranjeras que aprovechan las enormes potencialidades de desarrollo que brinda el país. Pero iniciar un emprendimiento empresarial en Brasil es un proceso que requiere paciencia: la Guía Legal del Inversor establece pasos burocráticos muy precisos que pueden llevar meses de trámites y gestiones.
 
No obstante, con un buen asesoramiento y siguiendo las exigencias de las normativas brasileñas, no hay mayores obstáculos para poner en funcionamiento una empresa en Brasil, cualquiera sea su magnitud. Y los resultados obtenidos, sin dudas, compensarán todos los esfuerzos.
 
Antes de empezar el proceso de instalación, es fundamental estudiar a fondo la cultura empresarial y los hábitos culturales en general de Brasil, para desenvolverse con fluidez en los procesos de gestión. Aprender portugués conversacional es una herramienta clave para ganar la confianza de los empresarios brasileños.
 
Uno de los primeros desafíos es pensar el lugar donde abrir la empresa. La extensión del territorio brasileño ofrece múltiples ciudades con grandes potencialidades, pero si es el primer emprendimiento de negocios en el país, es conveniente optar por Sao Paulo o Río de Janeiro, las ciudades económicamente más poderosas y con mayores perspectivas de negocios rentables. Es preciso definir con exactitud qué tipo de empresa se abrirá, ya que cada uno tiene sus exigencias legales particulares. La Sociedad Simple, Sociedad Limitada, Sociedad Anónima y Sociedad Comanditaria son las principales categorías empresariales establecidas por la normativa brasileña. También es crucial establecer quién dirigirá la empresa, ya que de ello depende el tipo de visa requerida para ingresar e instalarse en el país.
 
Muchos empresarios optan por quedarse solo durante el proceso de apertura de la empresa, designando gerentes brasileños y visitando Brasil solo ocasionalmente. Para ello solo se requiere una visa turística (de un año de duración) o una visa de negocios limitada (por cinco años). Los empresarios extranjeros que deseen quedarse en el país deberán obtener un visa de negocios permanente, aunque siempre es recomendable comenzar por una visa turística (más sencilla de obtener) y continuar los trámites una vez establecidos en el país.
 
La complejidad de los procesos de registro y obtención de permisos hace indispensable contar con el asesoramiento de un abogado brasileño que guíe al empresario en las etapas formales para crear una empresa, así como en la obtención de beneficios tributarios y en la apertura de cuentas bancarias, trámites que suelen llevar días. La mejor manera de llevar a cabo los trámites legales es mediante un trabajo en conjunto de la firma de abogados de la empresa con una firma brasileña que conozca los pormenores del sistema legal del país.
 
Una excelente forma de acelerar los procesos de autorización es establecer una unión con alguna empresa del país o contar con socios brasileños. Si todos los miembros de la empresa son extranjeros, entonces es más importante aún acceder a un buen abogado que represente a la firma en todos los trámites legales, agilizando al máximo los procedimientos.
 
Al elegir un nombre para la compañía, se debe chequear que esté disponible en la Oficina de Registro Comercial. El siguiente paso es obtener la dirección o localización legal de la empresa, y establecer el monto inicial que se destinará a abrir la compañía. Al designar a las personas que dirigirán la empresa, hay que asegurarse de que todas tienen visa de trabajo en Brasil, en caso de ser extranjeras.
 
Todos estos datos (nombre de la compañía, dirección, gerentes) deben ser dados al abogado para que complete los artículos de la asociación y realice el registro oficial de la empresa en la Junta Comercial. De esta forma se obtiene un número de identificación, el NIRE. A continuación, se procede al registro fiscal a nivel estatal y federal, para adquirir la identificación CNPJ (Registro Nacional de Persona Jurídica) en la Secretaría del Ministerio de Hacienda. También debe pagarse la Tasa de Fiscalización de Establecimiento (TFE). Solo resta obtener el Auto de Licencia de Funcionamiento por parte de la Alcaldía Municipal.
 
Para poner la empresa en funcionamiento, los empleados deben ser registrados en el Programa de Integración Social del Registro Nacional de Informaciones Sociales. Asimismo, debe notificarse de la apertura de la empresa al Ministerio de Trabajo en el Registro General de Empleados y Desempleados. Tras cumplir con todas las estipulaciones oficiales, es hora de empezar a aprovechar las inmensas oportunidades que brinda Brasil para el desarrollo de negocios exitosos.
 
Si bien el pueblo brasileño es conocido por su informalidad, el sector empresarial se preocupa por la moda y el buen aspecto. Es fundamental vestirse de manera seria y conservadora para todo tipo de reunión.
 
Las buenas impresiones son claves: si se invita a un socio brasileño a una reunión, debe realizarse en un sitio de renombre. También se recomienda no concertar el encuentro en el hotel donde el viajero se está hospedando, ya que no ello no es visto de la mejor forma. La opción más indicada es un restaurante de buena categoría cerca de la empresa con la que se realizará el negocio.
 
La lengua oficial del Brasil es el portugués, aunque en los principales centros de negocios -sudoeste y región sur- el inglés es ampliamente utilizado y comprendido. Los brasileños no se definen como hispanos, debido a que han sido colonizados por Portugal. Por ende, no conciben que se los llame de “latinos”.
 
Y algo muy importante: Los ejecutivos jóvenes tienden a llamarse enseguida por el nombre; los títulos profesionales (Doctor, Director, Ingeniero) se utilizan mucho menos que en otros países de América Latina; en la conversación deben evitarse temas sensibles como la política, la religión, la pobreza o la deforestación del país. Es preferible no hacer comparaciones con Argentina. De todas formas los brasileños son muy abiertos y es difícil que se sientan ofendidos; temas favorables son el fútbol -su selección nacional conocida como la canarinha por el color amarillo de su camiseta que recuerda el de los canarios y es la más laureada del mundo-, la música (samba y bossa nova) y la familia (especialmente los niños); y los brasileños se consideran americanos. Para referirse a ellos no se deben usar los términos “latinoamericanos”, “sudamericanos” y, menos, “hispanos”. Tampoco debe utilizarse la expresión “en América” cuando se habla de Estados Unidos.
 
La cultura corporativa se haya influenciada por las emociones, las que suelen interferir en la mesa de negociación. Socialmente es esperado que se establezcan, ciertos lazos de amistad e intercambio de favores, tanto en el ámbito público como en el privado. Construir una fuerte relación personal será muy importante para cerrar acuerdos y también para construir una asociación duradera.
 
Los brasileños son algo impuntuales. Expresiones como “um minutinho”, “um instantinho”, “um segundinho” pueden implicar varios minutos de espera. Sea paciente. Durante la primera reunión, los empresarios brasileños le saludarán dándole la mano y luego se procederá a entregar el material promocional u otros documentos de su empresa extranjera, los que deberán estar en portugués e inglés o en su idioma. Cuando entre a una sala para una reunión, será la norma saludar y presentarse a todas las personas que ya estén allí.
 
Es usual que antes de debatir el tema en cuestión, se mantenga una conversación informal sobre generalidades, para promover un ambiente de amistad entre los asistentes a la reunión.
 
En un proceso de negociación ya avanzado, hay que evitar el cambio de las personas involucradas, porque las relaciones fundamentalmente personales incrementan la confianza. Trate de no hacer cambios en el equipo de negociación o, de lo contrario, el fracaso estará asegurado.
 
La noción de jerarquía está bien arraigada en la cultura brasileña y se exterioriza por ejemplo con la concentración del poder y la aceptación de la desigualdad dentro de las empresas. Aún cuando el trato sea de carácter informal entre las personas de las posiciones de alto rango y sus subordinados, no se pierde la consciencia de que se mantienen las jerarquías en los demás niveles. Aunque otros ámbitos técnicos se involucran en la negociación, las altas esferas, como los directores y la presidencia, son los responsables de la aprobación final para cerrar el trato.
 
A pesar que los brasileños están siempre abiertos a nuevas ideas, les cuesta lidiar con las críticas y la mayoría de las veces, lo interpretan como una cuestión personal ajeno a la tarea ejecutada. Es mejor que las criticas se simulen utilizando sugerencias para evitar confrontaciones innecesarias.
 
Para acceder al mercado brasileño es aconsejable trabajar a través de un contacto local –se le conoce como despachante, en portugués- que resuelva los problemas burocráticos e informe de la solvencia comercial de la empresa. Es difícil que se hagan operaciones enviando catálogos o a través de Internet, sin que exista un contacto personal. El brasileño tiene que evaluar personalmente a la persona con la que va a hacer negocios y ver físicamente el producto antes de tomar la decisión de compra.
 
Las importaciones se realizan, sobre todo, a través de distribuidores y agentes. Será difícil encontrar alguno que cubra todo el país; suelen trabajar en una zona o estado y subcontratar a otras empresas para el resto del país.
 
La cuestión de la forma de pago es esencial. Hay que cubrir todos los riesgos comerciales antes de comprometerse a realizar la entrega del producto. Cuestiones como los plazos y los medios bancarios para cancelar la obligación de pago, deben ser acordadas con suma claridad. Se recomienda investigar qué métodos y plazos son habituales en el mercado o industria a la que se apunta, de manera de encontrar los parámetros para poder negociar una posición.
 
Los acuerdos se negocian globalmente más que punto por punto o de forma secuencial. Por ello, es preciso que trate de mantener siempre una idea general de lo que se está negociando y evitar estancarse en puntos que no necesariamente son sustantivos en el acuerdo.
 
Dada la complejidad del sistema legal brasileño, es aconsejable contratar los servicios de un abogado local antes de firmar cualquier tipo de contrato. Los contratos se redactan en inglés u otra lengua extranjera y en una divisa distinta del Real, solo si el objeto de contrato se sitúa fuera del Brasil. Si el lugar de cumplimiento del contrato es Brasil el gobierno exige que se redacte en portugués y en la moneda local, el Real.
 
El inglés no es un idioma popular, aunque en ciertos ámbitos puede ser una herramienta de “distinción”. Ciertos empresarios que no hablan español tratan de mantener contactos en inglés con su contraparte, como manera de utilizar un idioma neutro. Aunque si usted cuenta con un nivel de portugués elevado, podría ser muy bien visto en la mesa de negociación. La forma de saludo más habitual es el apretón de manos (besos en las mejillas entre las mujeres) y las expresiones “como vai?” (¿cómo estás?) o “tudo bem?” (¿todo bien?).
 
Si se entrega algún regalo debe hacerse al final de la negociación. Es apreciado que se entreguen “alfajores” (especie de rosquillas) como presente, los que son fieles representantes de la cultura argentina. Si se recibe un regalo debe abrirse delante de quien lo entrega y mostrar agradecimiento.
 
El habitual intercambio de tarjetas también debería dejarse para el final, antes del “aperto de mãos” (apretón de manos). Es frecuente que las mismas contengan el nombre de la compañía y los datos de la persona de contacto, preferentemente en idioma portugués y en el idioma originario de la empresa. La semana del Carnaval de Río y la siguiente no son propicias para hacer negocios. Conviene consultar el calendario del mes de febrero antes de planificar un viaje de negocios en esas fechas.
 
La gran apertura económica de Brasil a las inversiones extranjeras hace de este país un terreno formidable para la realización de negocios en los más diversos rubros. Pero para concretar acuerdos y realizar reuniones de forma exitosa con empresarios brasileños, es indispensable conocer su cultura de negocios. El panorama cultural de Brasil, con su mixtura de influencias y su variedad de tradiciones, puede ser un desafío para los ejecutivos extranjeros, pero sin dudas también puede significar una grata experiencia de intercambio. Ahora bien, para hacer negocios en Brasil debe usted conocer algunas claves: Los brasileños son, en general, personas abiertas, que gustan de entablar lazos sociales y disfrutar de amenas reuniones. Los desayunos o almuerzos de negocios pueden extenderse, por tanto, durante algún rato tras la concreción de los aspectos estrictamente empresariales. Fieles a su cultura gastronómica, no falta el café en los encuentros de negocios, tanto antes como durante el evento, a toda hora del día. Siempre conviene dejar algunas horas de intervalo al coordinar dos reuniones el mismo día, por si la primera se extiende más de lo planeado.
 
La cultura de negocios de Brasil tiene en las relaciones sociales un componente sustancial. Cultivar los vínculos y fortalecer la confianza es clave para establecer negocios con empresarios brasileños. Trabajar con personas confiables es tan importante que, de hecho, muchas compañías están integradas por miembros de la misma familia.
 
La importancia que tienen las relaciones de confianza para los brasileños hace que se indispensable establecer contactos telefónicos previos a la realización de la reunión. Difícilmente un empresario brasileño acceda a un encuentro solo a partir de un contacto online. Antes de concretar cualquier negocio, los brasileños deben conocer a la persona y entablar un diálogo directo. Lo mismo ocurre con los productos: ninguna empresa accederá a comprar nada sin antes haberlo evaluado personalmente.
 
Los procesos de negociación suelen ser más lentos que en otros países debido a esa necesidad de fortalecer la confianza antes de efectuar cualquier acuerdo. Es frecuente que los brasileños no aporten demasiados datos al comienzo: para obtener respuestas certeras es necesario que el vínculo sea sólido. Las técnicas de presión o las actitudes de arrogancia no funcionan en este proceso.
 
Las empresas brasileñas tienen una estructura jerárquica muy definida. La decisión final de cualquier proceso comercial es tomada por la persona con cargo superior en la empresa o en el área con la que se está negociando.
 
Por otro lado, el turismo de eventos y negocios florece a través de las convenciones, presentaciones de productos, reuniones empresariales, congresos… Este segmento tiene un crecimiento incesante en Brasil, ofreciendo a los viajeros ejecutivos todas las comodidades para cumplir sus objetivos empresariales. Cada vez son más las ciudades brasileñas que, gracias a una excelente infraestructura y un gran desarrollo económico, se suman a la lista de los ya clásicos destinos de negocios en Brasil, como Sao Paulo o Río de Janeiro.
 
De acuerdo a los rankings más prestigiosos, Brasil alberga algunas de las mejores ciudades latinoamericanas para hacer negocios. También está considerado como uno de los siete mejores países para realizar eventos y reuniones en el mundo. El turismo de negocios en Brasil no solo se beneficia de excelentes hoteles ejecutivos, centros de convenciones y servicios especializados, sino también de excelentes propuestas turísticas para disfrutar las bellezas de Brasil durante el viaje. Negocios y placer tienen su combinación perfecta en los destinos que te presentamos a continuación:
Sin dudas, Sao Paulo es la capital de los negocios de Brasil y una de las mejores ciudades para viajes ejecutivos en toda Latinoamérica. El 75% de las ferias y convenciones que se realizan en Brasil son llevados a cabo en esta ciudad, la metrópolis más grande de América del Sur. Con miles de ofertas de alojamientos en todas las categorías, una gran infraestructura de transporte (su aeropuerto recibe numerosos vuelos nacionales e internacionales).
 
Considerada una de las ciudades más fascinantes del planeta, Río de Janeiro es un destino excepcional para viajes de negocios. De hecho, es una de las ciudades del continente que recibe más turistas de negocios al año. Con la segunda economía del país tras Sao Paulo, la capital carioca combina excelencia en servicios para ejecutivos con una variedad de atracciones turísticas (desde sus increíbles playas y morros hasta su vibrante vida cultural) que no es posible encontrar en otro destino de negocios del mundo.
 
La capital planificada de Brasil, Brasilia, es un destino de ensueño para los viajeros de negocios. Moderna, ordenada y con una gran infraestructura de servicios, Brasilia es el centro administrativo del país con su casi centenar de embajadas y sus edificios administrativos. Los viajeros ejecutivos no solo aprovechan este escenario privilegiado para negocios internacionales, sino que también pueden observar algunas de las obras arquitectónicas más fascinantes del siglo XX que hacen de Brasilia la única ciudad construida en dicho siglo considerada Patrimonio Histórico de la Humanidad.
 
Manaus es la capital del Estado de Amazonas y ha sido la ciudad con mayor desarrollo económico en los últimos años, consolidada como uno de los destinos preferidos para el turismo de negocios en Brasil. Manaus posee uno de los polos industriales y tecnológicos más grandes del país en su célebre Zona Franca, además de ofrecer excelentes servicios hoteleros y óptimos espacios para convenciones. Y por si ello fuera poco, Manaus brinda la posibilidad de aventurarse en un relajante crucero por el Amazonas tras una intensa jornada de actividades.
 
El turismo de eventos y negocios ha tenido un gran incremento en Belo Horizonte durante los últimos años, gracias a un enorme desarrollo profesional de sus servicios. Calificados hoteles y modernos espacios para ferias y convenciones se conjugan en la capital de Minas Gerais con una animada vida cultural y una amplia gama de actividades de ocio.
 
Considerada la ciudad con mayor calidad de vida de Brasil, Porto Alegre es un destino lleno de ventajas para los pasajeros de negocios. La principal es su estratégica ubicación: la capital de Río Grande do Sul es también capital del Mercosur, el Mercado Común de libre comercio que Brasil integra junto a Argentina, Uruguay y Paraguay. De esta forma, Porto Alegre brinda un acceso inmejorable a los mercados de estos países. Además de los múltiples atractivos y comodidades que ofrece la ciudad, el turismo de negocios de beneficia del traslado a sitios de gran belleza natural como la Sierra Gaúcha.
 
Mientras tanto, el turismo de convenciones tiene un destino de referencia en Curitiba, capital de Paraná. El desarrollo de la infraestructura de negocios en la ciudad hace que la mitad de sus visitantes llegue en plan de turismo de eventos. Más de 140 centros de convenciones y una amplia oferta hotelera hacen de la región metropolitana de Curitiba un confortable lugar para hacer negocios, disfrutando al mismo tiempo de los atractivos ecológicos y culturales de la región.
 
Por último, al sur del estado de Paraná se encuentra la ciudad Foz de Iguazú, famosa por estar situada en el entorno de las maravillosas cataratas del mismo nombre. El escenario natural de la selva paranaense, combinado con la moderna gama de servicios y espacios para convenciones hace de Foz de Iguazú un lugar ideal para viajes de incentivos. Además, la ciudad se localiza en el punto de la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay, ubicación excepcional para el desarrollo de negocios con el Mercosur.
 
El sector inmobiliario
La inversión inmobiliaria o “Real Estate” es uno de los sectores brasileños más auspiciosos para los inversores extranjeros. Con uno de los cinco territorios más extensos del planeta y una costa de 8.000 kilómetros de extensión, Brasil ofrece múltiples oportunidades de inversión en terrenos e inmuebles con altos rendimientos garantizados.
 
Todas las regiones del territorio detentan atractivos sitios de inversión inmobiliaria, desde grandes metrópolis superpobladas hasta paradisíacos destinos aún inexplorados. Playas, selva, bosques, montañas y grandes zonas urbanas son parte de la diversidad de propuestas brasileñas para los inversores de Real Estate.
Brasil es una de las economías con mayores perspectivas de crecimiento en el mundo. Se proyecta que para el 2016 sea la quinta o sexta potencia económica mundial, lugar del que se encuentra próximo en la actualidad, partiendo de su estabilidad económica y creciente desarrollo.
 
El constante control de la inflación despoja los riesgos de invertir en Brasil. Hoy el gigante suramericano es un mercado inmobiliario en expansión. El prometedor porvenir económico hace sea éste el momento indicado para comprar inmuebles, ya que se pueden adquirir propiedades a precios razonables y obtener ganancias amplias en poco tiempo, debido al previsible aumento del valor de los bienes. Muchos inversores recientes ya están viendo considerables ganancias por sus negocios inmuebles. Aprovechar el mercado inmobiliario brasileño en los inicios de su desarrollo permite beneficiarse de precios mucho más bajos de los que se conseguirán en pocos años, cuando la demanda sea mayor.
 
El turismo ha tenido un incremento incesante durante la última década, tanto a nivel interno como internacional. La diversidad de paisajes de Brasil propicia una inmensa gama de destinos propicios para invertir, que cada vez presentan mayores demandas de alojamiento. El clima favorable todo el año hace que prácticamente no exista una temporada baja de turismo en Brasil. Sin dudas, las costas brasileñas son el principal objetivo de los inversionistas, aunque también hay magníficos destinos tierra adentro. Las leyes de Brasil permiten a los extranjeros ser propietarios de inmuebles sin trabas, además de llevar a su país de origen las ganancias obtenidas.
 
Asimismo, más del 80% de la población brasileña vive en zonas urbanizadas, por lo que sigue a ritmo veloz la urbanización y demanda de nuevas vivienda. Las enormes ciudades como Sao Paulo (una de las más grandes del mundo), Río de Janeiro, Brasilia, Salvador o Belo Horizonte son sitios privilegiados para invertir en inmuebles, debido al rápido aumento de la población y la permanente demanda de residencias. De hecho, se viene registrando un importante déficit de viviendas que abre enormes posibilidades de inversión.
 
Hoy día, en Brasil se puede disfrutar de un elevado estándar de vida a costos mucho más bajos que en Estados Unidos o Europa, lo que lo convierte en un sitio ideal para poseer una segunda vivienda. También las construcciones tienen precios más rentables.
 
En cuanto al asesoramiento especializado, el mercado inmobiliario brasileño cuenta con profesionales especializados en asesorar a inversores extranjeros, lo cual facilita los procedimientos para adquirir inmuebles en el país y encontrar la propiedad perfecta a las necesidades particulares de cada comprador.
 
En la actualidad está en boga un slogan en el gigante suramericano: “Comprar una casa en Brasil: una inversión de futuro”. Desde hace varios años, Brasil se ha dado cuenta que la inversión extranjera es fundamental para la entrada de dinero. Solo la certificación ACB emitida por el Gobierno permite a cualquier persona, brasileña o extranjera, comprar fácilmente cualquier tipo de propiedad. No es necesario, por tanto, un certificado de residencia ni la apertura de una cuenta bancaria en una entidad financiera brasileña.
 
Una ley histórica prohibió a los bancos brasileños quedarse con los bienes de los propietarios que no pudieran pagar su hipoteca. Debido a esta ley, las entidades financieras no concedían préstamos con facilidad hasta que, hace unos años, la legislación fue modificada y los préstamos hipotecarios comenzaron a crecer.
 
En la actualidad, el valor total de los créditos solo representa el 2% del PIB pero gracias a las reformas fiscales y a la estabilidad económica, se han reducido de manera significativa los tipos de interés así como la inflación, lo que ha contribuido a que Brasil se esté convirtiendo en un imán para las inversiones inmobiliarias.
 
En comparación con los de otras naciones, los costes de la construcción en Brasil se mantienen en niveles muy bajos por lo que los inversores en bienes raíces tienen una excelente oportunidad de adquirir propiedades de ensueño a precios muy bajos, especialmente si se considera el probable aumento de los precios del mercado inmobiliario dentro de unos años.
 
Por todas estas razones, no hace falta ser un experto financiero para darse cuenta que adquirir una propiedad en estos momentos, es una buena y asequible inversión, además de una excelente apuesta de futuro.
 
La clase media brasileña ya ha alcanzado los 92 millones de personas y se espera que crezca hasta un 65% este año 2015. El país posee, además, más de un millón de millonarios que adoran las residencias de lujo frente al mar y miles de kilómetros de costa con lugares paradisíacos poco conocidos pero con un enorme potencial turístico y económico como el estado de Espíritu Santo con 400 kilómetros de playas o Pernambuco con lugares de ensueño como Tamandaré.
 
Durante la primera década del siglo XXI, Brasil ha visto un aumento significativo del turismo extranjero como resultado directo de la puesta en marcha del Plan Nacional de Turismo, que contempla potenciar zonas poco conocidas del país como la región del nordeste (Fortaleza, Maceió, Natal) con unos precios muy por debajo de otras zonas del sur de Brasil, en la cual se van a invertir, en los próximos años, miles de millones en hoteles de lujo, apartamentos, urbanizaciones y campos de golf.
 
Sin lugar a dudas, este país ofrece multitud de oportunidades para crear una empresa o realizar multitud de inversiones. Las múltiples posibilidades que ofrece Brasil, en estos momentos, han provocado que inversores de todo el mundo escudriñen este extenso país en busca de rentabilizar al máximo su dinero. En síntesis, Brasil se ha convertido en el mercado emergente de América Latina y tiene posibilidades de seguir creciendo económicamente en los próximo años.
 
Los focos mas atractivos de invertir en Brasil son los de energía, petróleo, minería y bienes raíces. La gigante Petrobras, ha acumulado ganancias muy buenas en los últimos años y ha tenido muy buenos dividendos a los asociados. La minería también va en incremento desarrollando una expoliación muy buena, a mano que la utilización de minerales y metales va creciendo en ele uso de diferentes componentes electrónicos.
 
Ahora Brasil está experimentado un boom en el mercado inmobiliario. Invertir en Brasil en el mercado inmobiliario es un negocio que deja grandes ganancias, pues el gobierno se ha dedicado a erradicar la pobreza e incrementar la clase media, creando mas casas para sus ciudadanos. En bienes raíces ha puesto la mirada en el sector turístico extranjero, provocando que los precios en la construcción civil se incrementen. Gracias a esto la demanda ha crecido de la mano con el proceso de inversión, lo cual de paso favorece el mercado de hipotecas.
 
Hoy en Brasil la inversión extranjera directa (IED) se caracteriza por inversiones extranjeras destinadas a la creación, fusión o compra de unidades productivas nacionales, y también por operaciones internas entre las matrices del exterior y sus sucursales. La consultora Gradual Investimentos también destaca la posición de Brasil, prediciendo resultados similares tanto para el año 2014 como para el actual. “Pese a que Brasil tiene muchos problemas, la tendencia es mejorar. Las últimas acciones inspiran una mayor confianza en un país que suele resolver sus problemas macroeconómicos”, evalúa su economista jefe, André Perfeito.
 
El especialista se refiere a la decisión tomada en el 2014 por el Banco Central (BC) de elevar la tasa de interés un 0,50% hasta el 10,5% anual. El movimiento del BC tiene lugar a comienzos de un año marcado por las elecciones presidenciales, lo que, en teoría, podría evitar nuevas medidas de este tipo. “Creo que el Gobierno es consciente de que tiene que ajustar”, observa Edmar Bacha, uno de los padres del Plan Rea, procedimiento de estabilización económica impulsado en la década de los 90.
 
La perspectiva de alzas de tipos en Estados Unidos empezó a castigar al icono de los mercados emergentes a mediados de 2013 y la presión cristalizó en 2014. El país debe lidiar con la resaca de su fuerte crecimiento: alta deuda, presión en el mercado inmobiliario y desequilibrio exterior. Pero sigue siendo un mercado efervescente, y los inversores confían en que el nuevo ministro de Economía, Joaquim Levy –nombrado por la reelegida Dilma Rouseff– pueda enderezar el rumbo del país.
 
“Somos más optimistas que la media del mercado ya que vemos un equipo económico enfocado en mejorar las condiciones que como mínimo protegerán la calificación crediticia de Brasil”, explica José Cuervo, analista jefe para América Latina de Santander AM.
 
“Aunque la economía aún muestra síntomas preocupantes, el mercado bursátil brasileño está desafiando a las leyes económicas de la gravedad, y demostrando algunos buenos síntomas”, explica Peter Garnry, jefe de estrategia en renta variable de Saxo Bank, quien recuerda que la economía de Brasil podría crecer alrededor de un 1,5% este año.
 
Entre los segmentos del mercado que más le gustan en este grupo financiero danés destaca los bancos y otras compañías financieras, como las aseguradoras, puesto que seguirán beneficiándose del auge de las clases medias. Recientemente, el presidente de Bradesco, el mayor banco del país, recordaba que más del 50% de las familias que viven en favelas ya dispone de una cuenta corriente, lo que da idea de las perspectivas de bancarización de Brasil.
 
Sistema bancario de Brasil
Brasil tiene un sistema bancario muy avanzado y desde la adopción del Real (R$) en 1994, por fin la inflación está bajo control gracias a la estabilidad de la moneda. Hay dos bancos públicos, el Caixa Económica Federal y Banco do Brasil, que antes era el Banco Central de Brasil. Tiene unas 4.000 filiales en el país y varias ramas en 22 naciones del mundo. Es el banco más grande de toda Latinoamérica y entre ambos tienen un capital de casi el 50% del sector bancario brasileño. Además, hay bancos regionales, propiedad de los estados brasileños. El más importante es el Banco do Estado de São Paulo (BANESPA).
 
La mayoría de los bancos estatales o federales están en vías de ser privatizados en los próximos años pero incluso ahora hay varios bancos privados, algunos de los más importantes brasileños son Unibanco, Banco Itaú y Banco Bradesco. Pero también hay otros extranjeros como Santander, BBV, HSBC o Deutsche Bank y ofrecen a los inmigrantes el mismo servicio al que están acostumbrados en su país de origen. Los horarios de los bancos normalmente son de 10 de la mañana a 4 de la tarde de lunes a viernes.
 
El proceso de abrir una cuenta en Brasil es bastante directo y sin embargo, los extranjeros solo tienen autorización para abrir una cuenta si tienen un permiso de residencia. Para abrir una cuenta en un banco brasileño tienes que presentarte en la filial del banco. Algunos bancos ofrecen la posibilidad de abrir cuentas online de forma provisional pero sigue siendo necesario que presentes ciertos documentos en persona.
 
Estos son los documentos que debes presentar para abrir una cuenta en un banco brasileño: Residencia permanente o temporal (con una duración mínima de 12 meses); Documento de identidad (pasaporte o Cédula de Identidade para Estrangeiro - CIE). Si todavía no tienes CIE, un justificante de emisión de CIE será suficiente; CPF (Cadastro de Pessoas Físicas); Comprobante de domicilio, y Comprobante de ingresos (al abrir una cuenta de pago salarial). Al abrir una cuenta en un banco brasileño, recibirá automáticamente una tarjeta de débito brasileña (cartão de débito).
 
Para tener una tarjeta de crédito (cartão de crédito), debe ser mayor de 18 años y entregar su CPF, su RG, un comprobante de residencia en Brasil y otro comprobante de ingresos. Es necesario tener un montante mínimo de 1.200 R$ al mes para tener una tarjeta de crédito internacional. Algunos bancos, como Bradesco, también ofrecen tarjetas de débito que tienen una función de crédito incluida. Las condiciones para esta tarjeta son las mismas que para una de crédito.
 
Al abrir una cuenta corriente, debe preguntar al empleado por conta corrente ya que una cuenta de ahorros es conta de poupança. Mientras que la cuenta corriente se usa para las transacciones cotidianas y da derecho al propietario a tener una tarjeta de débito, una cuenta de ahorros solo sirve para guardar dinero pero el dinero tiene intereses. Ahora bien, si recibe un sueldo en Brasil también debería considerar en abrir una conta salário que es igual que una cuenta corriente pero tiene ciertas ventajas como unas tasas más bajas al pagar comisiones.
 
Brasil tiene una red bancaria muy extensa y hay cajeros por todas partes. Las tarjetas de crédito y débito internacional como VISA, MasterCard, Cirrus y Maestro se aceptan en todo el país. No obstante, debe llevar dinero siempre porque no sabes si te van a rechazar la tarjeta.
 
Asimismo, casi todos los bancos tienen cajero automático y algunos aceptan tarjetas de crédito y débito extranjeras. Normalmente, el máximo permitido para retirar dinero con tarjeta al día, es de 1.000 R$. Después de las 10 de la noche, se permite un máximo de 500 R$ así que téngalo en cuenta cuando quiera retirar más dinero.
 
En Brasil cada banco tiene su red independiente de cajeros automáticos, por eso no es posible operar con cualquier tarjeta en cualquier máquina. Los cajeros brasileños únicamente entregan efectivo en moneda local. Podrá retirar dinero de un cajero automático si el banco de su país de origen tiene sucursal en Brasil. Itaú, Citibank y Santader son los principales bancos extranjeros con filial en este país. Si necesita efectivo urgente y tiene tarjeta de crédito Visa o MasterCard, hay algunos cajeros identificados con el logo de la tarjeta internacional que permiten retirar dinero, como es el caso de la red del banco Bradesco, HSBC, 24horas, Exchange, Cirrus, Plus, Pulso y Estrellas. En las sucursales del Banco do Brasil y en los aeropuertos siempre encontrará cajeros automáticos disponibles. Las tarjetas de débito extranjeras suelen tener complicaciones, así que no se recomienda llevarlas como único medio para extraer dinero.
 
Además se puede cambiar divisa y cheques de viaje en dólares en las casas de câmbio, en bancos y en algunas agencias de viaje y hoteles. La tasa de cambio en efectivo suele ser mejor pero las tarifas de cambio son bastante altas. Para cambiar dinero, necesitas tu pasaporte. Recuerde que cambiar dinero en fin de semana puede ser muy difícil así que intente tener suficiente cambio antes del fin de semana o cámbielo nada más llegar al aeropuerto ya que ahí no tienen restricciones temporales. Y no olvide al partir de Brasil, cambiar los billetes de Real, pues no se puede cambiar en otros países.
 
Los bancos en Brasil son bastante caros. Aparte de las altas tasas de interés, debe pagar los impuestos gubernamentales en cada transacción. Estos incluyen una porción del 0,038% y una tasa de comisión del 2% del total que transfiera. Cuando transfiera dinero a otro país, se añadirán otros gastos. Si efectúa pagos de forma regular, como por ejemplo el alquiler o los gastos del piso, es recomendable domiciliarlos (débito directo). El total se cobrará automáticamente desde su cuenta.
 
Al transferir fondos a otro país desde su cuenta brasileña, deberá presentarse en la sucursal para firmar un contrato de cambio extranjero que indica las tasas de conversión para la transferencia. Este procedimiento también se aplica cuando reciba una transferencia internacional en Brasil. Para llevar a cabo una transferencia bancaria internacional tiene que dar el nombre del banco que la recibe, número de cuenta, nombre de la persona que la recibe, el código SWIFT e IBAN. Normalmente, tarda en ser efectiva entre 5 y 7 días laborables.
 
Sin embargo, una forma más rápida pero mucho más cara, es Western Union (a través del Banco do Brasil) o Moneygram (a través del Banco de Itaú). Puede extraer cualquier cantidad de dinero de Brasil, al igual que también puede traerlo pero por encima de 10.000 R$, tiene que declararlo.
 
Los mercados financiero y de capitales en Brasil están regulados por el Consejo Monetario Nacional (CMN), por el Banco Central de Brasil (Banco Central) y por la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM). El Banco Central es un organismo federal subordinado al Ministerio de Hacienda. Es competencia del Banco Central la implementación de las políticas monetaria y crediticia establecidas por la CMN, la regulación del mercado de cambio y los flujos de capital en Brasil, la aprobación de la admisión de nuevas instituciones financieras de los sectores privado y público con el poder de imponer sanciones. El Presidente del Banco Central en nombrado por el Presidente de Brasil, a reserva de confirmación por el Senado Federal, ocupando el cargo por plazo indeterminado.
 
De acuerdo a la regulación brasileña, la creación y la operación de mercados organizados de títulos e valores y de sistemas de custodia y liquidación requieren la aprobación previa de la CVM y del Banco Central, según el caso. Además, las entidades involucradas en dichas actividades y sus agentes están sujetos a los mecanismos específicos y restrictivos de supervisión e inspección regulatoria.
 
Entre los principales organismos reguladores figuran el CMN, el Banco Central y la CVM, encargados de regular las actividades llevadas a cabo en los mercados financiero y de capitales en Brasil. Al BC y la CVM le compete el monitoreo y la supervisión en el ámbito de sus áreas de actuación. Además de la CMV, el BC también supervisa y regula las cámaras de liquidación y compensación de la BM&FBOVESPA, así como las actividades de gestión de riesgos.
 
Sistema Tributario de Brasil
En Brasil hay multiplicidad de órganos con funciones típicas de Administración Tributaria, fruto, principalmente, de su estructura federativa de organización política. Presenta un Sistema Tributario bastante diversificado, en donde todas las entidades colaboran y cooperan entre sí, para subsanar aquellas deficiencias o inconsistencias por concepto de ingresos que pueda en algún momento dado, tener una región o distrito determinado.
 
La economía brasileña depende de inversiones y préstamos extensos, y por eso acumula una deuda externa aproximadamente de 200.000 millones de dólares. El sector público brasileño presenta un déficit próximo a los 50% de su PIB, haciendo con que el gobierno deliberara aumentos de tributos y redujera sus inversiones. Como consecuencia, Brasil presenta una de las mayores cargas tributarias del mundo, con 70 modalidades de impuestos aproximadamente, lo cual hace que los inversionistas programen sus aplicaciones en Brasil, por medio de una eficaz planificación fiscal y tributaria.
 
El sistema tributario de Brasil se caracteriza por la existencia de impuestos propios a cada uno e los tres niveles de gobierno (federación, estados y municipios) y de dos mecanismos fiscales que son bien diferentes, primero, un sistema de repartición de ingresos tributarios que igualmente figuran en los fiscos de las unidades que los comparten como recursos propios y segundo, un sistema de transferencias intergubernamentales que opera en forma redistributiva y compensatoria atenuando desigualdades regionales. Tiene esta última un direccionamiento vertical hacia abajo, es decir el gobierno federal transfiere hacia los estados y municipios y a su vez los estados transfieren a sus municipios.
 
Los demás miembros de la Federación -Distrito Federal, Estados y Municipios- mantienen administraciones tributarias propias, en el ámbito de los tributos de sus potestades, ejerciendo cada una de ellas todas las funciones inherentes a una administración tributaria. Vale señalar que Brasil es una República Federativa, formada por la Unión, 26 Estados, 1 Distrito Federal y más de 5.500 municipios, cada uno de ellos con su propia administración tributaria. El país se divide en cinco macro regiones territoriales -Norte, Nordeste, Sudeste, Sur y Centro-Oeste- que agrupan estados con características físicas, humanas, económicas y sociales comunes.
Como consecuencia, Brasil presenta una de las mayores cargas tributarias del mundo, con 70 modalidades de impuestos aproximadamente, lo cual hace que los inversionistas programen sus aplicaciones en Brasil, por medio de una eficaz planificación fiscal y tributaria.
 
El sistema tributario de Brasil se caracteriza por la existencia de impuestos propios a cada uno e los tres niveles de gobierno (federación, estados y municipios) y de dos mecanismos fiscales que son bien diferentes: primero, un sistema de repartición de ingresos tributarios que igualmente figuran en los fiscos de las unidades que los comparten como recursos propios y segundo, un sistema de transferencias intergubernamentales que opera en forma redistributiva y compensatoria atenuando desigualdades regionales. Tiene esta última un direccionamiento vertical hacia abajo, es decir el gobierno federal transfiere hacia los estados y municipios y a su vez los estados transfieren a sus municipios.
 
La estructura tributaria brasileña está definida por la Constitución Federal de 1988. En Brasil, cada esfera de gobierno posee competencia tributaria propia. Mientras, la Constitución Federal determina algunas transferencias de ingresos tributarios, con vista a corregir desequilibrios regionales y propiciar una mejor distribución de los ingresos, de acuerdo con las distintas necesidades de Estados, Municipios y regiones del país.
 
Administrando todos los impuestos de competencia federal y varias contribuciones sociales para la Seguridad Social, la SRF tiene a su cargo la tributación y fiscalización de toda la actividad económica y financiera del país (inclusive la realizada con el exterior), contando en sus Registros con documentos de más de 100 millones de contribuyentes (personas físicas) y más de 10 millones de contribuyentes (personas jurídicas). En el sistema tributario brasileño existen impuestos que son cobrados tanto por la unión federal, como por los estados y municipios, lo que incide sobre los costos de producción de bienes y servicios.
 
La Secretaria de Ingresos Federales es el principal órgano de Administración Tributaria en el ámbito federal, siendo responsable de la administración de todos los tributos de competencia de la Unión y de varias contribuciones sociales.
Las contribuciones que afectan la planilla (adeudadas por los empleados y por los empleadores) y sobre el trabajo independiente, cuya recaudación está dirigida al financiamiento del sistema público de bienestar (Seguro Social), no se encuentran bajo la responsabilidad de la SRF, recayendo su administración en el Instituto Nacional de Seguro Social-INSS, entidad autónoma vinculada al Ministerio de Bienestar y Asistencia Social. El INSS ejerce, de manera complementaria, las funciones de agente recaudador de otras contribuciones, tales como Salario-Educación y otras de intervención en el dominio económico y de interés de categorías económicas, que también afectan la planilla de las empresas.
 
En relación al sistema público de bienestar (Seguro Social), el INSS ejerce la administración tanto de los ingresos como de los gastos, manteniendo, para dicho fin, una estructura propia de registro de los contribuyentes / asegurados y de recaudación, fiscalización y cobro de las contribuciones bajo su competencia.
 
Finalmente, la Secretaría de la Renta Federal mantiene en el área aduanera una presencia fiscal altamente intensiva en mano de obra, debido a la necesidad de estar presente en distintas aduanas de la zona primaria (puertos, aeropuertos y puntos de frontera), o secundaria (Estaciones Aduaneras del Interior-EADI), acompañando el movimiento propiamente dicho de personas y mercancías y desarrollando una acción permanente de vigilancia y represión al contrabando y al tráfico de drogas.
 
La lógica de la actuación de la SRF en el área aduanera es que, en un mundo de comercio globalizado, donde la competitividad es fuertemente afectada por la velocidad de los flujos de las mercancías, el control por parte de las autoridades aduaneras no debe obstaculizar el comercio regular. De ese modo, el gran reto es justamente buscar el equilibrio entre control y facilitación de los procedimientos, a partir de la premisa de que la eficacia de la fiscalización aduanera para el combate a los fraudes puede y debe buscarse sin perjuicio de la agilidad de los flujos comerciales.
 
Coste de vida en Brasil
El coste de la vida en Brasil en 2017 no es barato al contrario de lo que muchos creen. Sao Paulo y Río de Janeiro son las ciudades más caras para vivir en Latinoamérica, y donde Río de Janeiro clasifica como la ciudad más cara de Brasil.
 
En comparación con otros países, Brasil no es un destino caro para los turistas, aunque en los últimos años, con el crecimiento del Real frente al dólar americano, los precios se han vuelto más altos para los extranjeros que llegan con dólares o euros. Los precios en Brasil varían sutilmente dependiendo de la ciudad y la región. Las ciudades con mayor flujo de turistas suelen ser más caras, como Río de Janeiro, y otros sitios menos concurridos ofrecen precios más accesibles.
 
También se pueden notar algunas diferencias entre los estados del norte y del sur. La región sureña, como la metrópolis de Sao Paulo, tiene mayor desarrollo económico que el norte, y por tanto los precios y el costo de vida tienden a ser sensiblemente más caros. La mayoría de los comercios, restaurantes y bares solo aceptan moneda local, así que la exposición de los precios en dólares es meramente ilustrativa.
 
Los principales gastos que tiene el turista se pueden resumir en alojamiento, comida, bebida, transporte y paseos. Por ejemplo, en un supermercado, un litro de agua mineral cuesta menos de un dólar (cerca de 0,70 centavos), un paquete chico de papas fritas o un paquete de galletitas vale 2,2 dólares, por un yogurt chico debe pagar un dólar, y en Río de Janeiro un kilo de pollo ronda los 12 dólares. Si prefiere comer afuera algo al paso, una hamburguesa en McDonald´s cuesta 8 dólares y en los puestos de la playa entre 2,8 y 3,8 dólares.
 
En un tenedor libre se come muy bien, por un precio fijo estimado entre 35 y 50 dólares. En un restaurante un cappuccino vale 2,2 dólares, una botella de agua chica 1 dólar y una botella de gaseosa 1,43 dólares. Una comida en un restaurante económico para una persona puede costar cerca de 8 dólares, mientras que una cena para dos personas, en un restaurante medio puede valer 36 dólares.
 
En Río, una cerveza en un kiosco de la playa ronda los 2,5 dólares, mientras que en un bar o discoteca el precio por 600 ml se estima cerca de 3,5 dólares, pero en un supermercado una lata de cerveza no cuesta más de un dólar. Una caipiriña cuesta 4 dólares en la playa y cerca de 6 dólares en un bar.
 
En las grandes ciudades, el boleto de ómnibus urbano vale aproximadamente 1,5 dólares y un pasaje de metro cuesta apenas un poco más, entre 1,7 y 2 dólares, dependiendo de la distancia que se deba recorrer. Un viaje en taxímetro también depende de la distancia recorrida, la bajada de bandera usualmente es de 2,42 dólares y se cobra 1,23 dólares por cada kilómetro recorrido. Para los que viajan en vehículo propio o alquilado, la gasolina ronda los 1,58 dólares el litro.
 
Con respecto al alojamiento, hay servicios y categorías para todos los bolsillos. Una noche en un hostal cuesta una media de 20 y 27 dólares americanos, mientras que un hotel 3 estrellas, oscila entre 100 y 190 dólares, dependiendo de la ubicación del alojamiento. Si busca algo de mayor categoría, los hoteles 4 estrellas no bajan de los 150 dólares la noche por habitación y los establecimientos 5 estrellas superan los 500 dólares por noche.
 
En las playas más visitadas, como las de Copacabana e Ipanema de Río de Janeiro, se debe pagar entre 2 y 2,5 dólares para alquilar una reposera o una sombrilla por todo el día. En cuanto a las salidas, una entrada al cine cuesta alrededor de 9 dólares, mientras que un paseo o tour para conocer los sitios más representativos en las ciudades más grandes de Brasil, cuesta alrededor de 40 dólares por persona.
 
Para que se tenga una idea más general, veamos los siguientes precios: unos vaqueros Levis 502 (o equivalente), cuestan unos 197,05 dólares USD; vestido Zara, H&M, etc., unos 90 dólares; zapatillas Nike, 250 dólares; zapatos de hombre de piel, 200 dólares.
 
En restaurantes de Río de Janeiro, la comida de uno barato cuesta 15 dólares por persona; una comida para dos en restaurante de gama media, de tres platos, 65,00 dólares; menú de comida en McDonalds o similares, 16 dólares; cerveza nacional (0,5 litros), 3 dólares, e importada (botella de 0,33 litros), 5 dólares; un café capuchino, 3 dólares; Coca-Cola / Pepsi (0,33 botella de un litro), 2,50 dólares; 1 litro de leche, 1,25 dólares; 1 kilo de pan, 4 dólares; 1 kilo de arroz, 2,90 dólares; una docena de huevos, 3 dólares; queso fresco (1 kg), 13.80 dólares; pechuga de pollo deshuesado sin piel (1 kg), 8,00 dólares; patatas (1 kg), 2 dólares; botella de vino (validad media), 18.00 dólares; paquete de cigarrillos Marlboro, 4,00 dólares.
 
Datos generales de Brasil
La República Federativa del Brasil es el país más grande de América Latina y el quinto mayor del mundo. Sus límites son: al sur, Argentina, Uruguay y Paraguay; al este, el Océano Atlántico; al norte, Venezuela, Colombia, Guyana, Surinam y Guayana Francesa; y al oeste, Bolivia y Perú. Brasil está dividido en estados y territorios. Tiene un área total de 8.514.215 km2.
 
En su mayor parte, el país está comprendido entre los trópicos terrestres, por lo que las estaciones climáticas no se sienten de una manera radical en gran parte del mismo. La selva amazónica cubre 3,6 millones de kilómetros cuadrados de su territorio. Gracias a su vegetación y a su clima, es uno de los países con más especies de animales en el mundo.
 
Brasil, hasta entonces habitado por indígenas, tuvo su primer contacto con los europeos en 1500, por una expedición portuguesa liderada por Pedro Álvares Cabral. Tras el Tratado de Tordesillas, el territorio brasileño fue el segmento del continente americano que correspondió al reino de Portugal, del cual obtuvo su independencia el 7 de septiembre de 1822. Así, el país pasó de ser parte central del reino de Portugal a un imperio para finalmente convertirse en una república. Su primera capital fue Salvador de Bahía, que fue sustituida por Río de Janeiro hasta que se construyó una nueva capital, Brasilia. Su constitución actual, formulada en 1988, define a Brasil como una república federativa presidencialista.
 
A pesar de que sus más de 200 millones de habitantes hacen de Brasil el quinto país más poblado del mundo, presenta un bajo índice de densidad poblacional. Esto se debe a que la mayor parte de su población se concentra a lo largo del litoral, mientras el interior del territorio aún está marcado por enormes vacíos demográficos. El idioma oficial y el más hablado es el portugués, que lo hace el mayor país lusófono del mundo. Por su parte, la religión con más seguidores es el catolicismo, siendo el país con mayor número de católicos nominales del mundo. La sociedad brasileña es considerada una sociedad multiétnica al estar formada por descendientes de europeos, indígenas, africanos y asiáticos.
 
Brasil es una de las principales economías con más rápido crecimiento económico en el mundo y las reformas económicas dieron al país un nuevo reconocimiento internacional, tanto en el ámbito regional como global. El país es miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), G20, Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), Unión Latina, Celac, Organización de los Estados Americanos (OEA), Organización de los Estados iberoamericanos (OEI), Mercado Común del Sur (Mercosur) y de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), además de ser uno de los países BRICS. La Bolsa de São Paulo, es la bolsa de valores más grande en América y la segunda en el mundo.
 
De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, Brasil es la mayor economía de América Latina y la segunda del continente, detrás de Estados Unidos, la sexta economía más grande del mundo según su PIB nominal y la séptima más grande en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA). El país cuenta con varios sectores económicos grandes y desarrollados como el agrícola, minero, manufacturero y el de servicios, así como un gran mercado de trabajo. En años recientes las exportaciones brasileñas han estado creciendo, creando una nueva generación de empresarios magnates. Los principales productos de exportación incluyen aeronaves, equipos electrónicos, automóviles, alcohol, textiles, calzado, hierro, acero, café, jugo de naranja, soya y corned beef.
 
El país ha venido expandiendo su presencia en los mercados financieros internacionales y en los mercados de commodities y forma parte de un grupo de cuatro economías emergentes llamadas BRICS.
La industria automovilística, del acero, petroquímica, de las computadoras, aeronáutica y de bienes de consumo duraderos contabilizan el 30,8% del PIB. La actividad industrial está concentrada geográficamente en las áreas metropolitanas de São Paulo, Río de Janeiro, Curitiba, Campinas, Porto Alegre, Belo Horizonte, Manaus, Salvador de Bahía, Recife y Fortaleza. El país es responsable de tres quintos de la producción industrial de la economía sudamericana y participa en diversos bloques económicos, como Mercosur, el G-20 y el Grupo de Cairns.
 
Entre las empresas brasileñas más importantes se encuentran: Brasil Foods, Perdigão, Sadia y JBS (sector alimenticio); Embraer (sector aéreo); Havaianas y Calçados Azaleia (calzado); Petrobras (sector petrolero); Companhia Vale do Rio Doce (minería); Marcopolo y Busscar (automóviles); Gerdau (siderúrgica) y Organizações Globo (comunicaciones). Brasil es visto por muchos economistas como un país con un gran potencial de desarrollo, al igual que Rusia, Sudáfrica, India y China -los países BRIC. Algunos especialistas en economía, como el analista Peter Gutmann, afirman que en 2050 Brasil podrá alcanzar el nivel de vida estadísticamente obtenido en 2005 en los países de la Zona Euro. De acuerdo con datos de Goldman Sachs, en ese mismo año Brasil contará con un PIB de 11.366.000 millardos y una renta per cápita de 49.759 dólares, transformándose en la cuarta economía más importante del planeta.
 
Por último, con una red de caminos de cerca de 1,8 millones kilómetros, de los cuales 96.353 están pavimentadas, las carreteras son la principal vía de comunicación para el transporte de carga y de pasajeros. Existen cerca de 4.000 aeropuertos y aeródromos en Brasil, 721 de estos con pistas pavimentadas, incluyendo las áreas de desembarque. Es el segundo país con mayor número de aeropuertos en el mundo, solo detrás de Estados Unidos. El Aeropuerto Internacional de Guarulhos, localizado en la Región Metropolitana de São Paulo, es el aeropuerto más grande y más importante a nivel nacional, gran parte de este movimiento se debe al tráfico de mercancías y pasajeros del país y al hecho de que el aeropuerto une a São Paulo a prácticamente todas las grandes ciudades del mundo. Brasil tiene 34 aeropuertos internacionales y 2.464 regionales.
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