Invertir en el mar, una idea que necesita más seguidores

marDel mar todos extraen algo: peces, agua, petróleo; pero sin invertir en el mar se corre el enorme riesgo de perder uno de los recursos naturales más valiosos para las sociedades.

No pocas naciones han entendido la importancia de invertir en el mar ahora para poder obtener mayores ganancias en el futuro. Al invertir en el mar se estarían preservando determinadas áreas, en las que luego podría pescarse u obtener de ellas recursos importantes para las economías nacionales.

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Las cifras refuerzan la necesidad de invertir en el mar. En los últimos 50 años un tercio de las empresas pesqueras han quebrado y los analistas consideran que para el año 2050, de continuar el decrecimiento en los niveles de peces en los océanos, pues el resto de las pesquerías desaparecería. Con ellas se irían decenas de miles de empleos en todo el planeta. Por tanto, opinaron los expertos, invertir en el mar no puede esperar más.

Los ejemplos de cómo invertir en el mar, pensando en los años venideros, son diversos. En Chile, el presidente Sebastián Piñera apoyó la creación de una reserva marina de 150 kilómetros cuadrados, alrededor de la isla Sala y Gómez, en el Océano Pacífico. En un período de 10 años en esa región no se podrán efectuar actividades de pesca, ni de extracción de otros recursos marinos.

Los proyectos para invertir en el mar y crear reservas marinas han demostrado ser efectivos, incluso a corto plazo. En varios casos se ha demostrado que la vida marina se multiplica en las zonas protegidas. Además, invertir en el mar también puede atraer al turismo. Si antes el negocio era con la pesca, ahora algunos emprendedores ejecutivos han visto en el turismo ecológico una posibilidad de obtener ganancias con los sitios protegidos; aunque no se desecha la pesca, solo se posterga hasta que crezcan los niveles de peces.

A pesar de que las iniciativas para invertir en el mar funcionan bien tanto para los peces como para el sector turístico, todavía son pocos los que se han decidido por fomentar la creación de parques marinos. En España, por ejemplo, apenas el 1% de sus aguas constituyen reservas marinas. Invertir en el mar parece reducirse a ofrecer subvenciones a los pescadores y el gobierno español destinó en la última década cifras superiores a los 2000 millones de euros para apoyar actividades de sobrepesca que han reducido la existencia de peces en zonas donde antes se alcanzaban grandes volúmenes de captura.

De acuerdo con el criterio de especialistas, si se lograra invertir en el mar, en este caso en la creación de reservas marinas, un mínimo del presupuesto, entonces se lograría relocalizar a los pescadores en funciones de las reservas y en las zonas costeras crecería el turismo.

Los estudios científicos han probado que invertir en el mar es como tener un seguro de vida, en este caso marítimo. Las investigaciones que conforman el Censo de la Vida Marina probaron que el número de especies conocidas en los mares aumentó de 230 mil hasta casi 250 mil; pero, al mismo tiempo, las alteraciones en las poblaciones marinas y la destrucción de sus hábitats, provocadas por la acción dañina del hombre han traído como consecuencia la existencia de océanos cada vez más llenos por el comercio y con menos peces. Invertir en el mar podría ayudar a llenar de vida (y también aumentar las cuentas bancarias, incluso a corto plazo) otra vez a los océanos.