Bolivia: dudas sobre invertir en litio boliviano

litioBolivia: dudas sobre invertir en litio boliviano

Cuando le preguntaron al presidente boliviano qué pensaba hacer con las propuestas recibidas para invertir en litio en su país, el mandatario fue categórico: "la estrategia para Bolivia y para el mundo, destinada a la explotación e industrialización del metal, estará a cargo del Estado”.
Estas palabras no fueron bien recibidas por las seis empresas multinacionales que habían expresado su interés por invertir en litio boliviano, un proceso que se consideró de gran importancia, pues este metal es materia prima esencial para la fabricación de baterías.
De acuerdo con especialistas, las compañías habían evaluado la relevancia de invertir en litio boliviano, pues esa nación sudamericana posee un aproximado de 100 millones de toneladas métricas, equivalentes al 70% de las reservas mundiales del metal. Le siguen Chile, con 30 millones de toneladas, Argentina, con dos y el resto del mundo apenas llega a siete millones de toneladas métricas.
En la actualidad se consumen muchas baterías, pues estas se emplean en los teléfonos móviles y otros dispositivos móviles. Incluso, al invertir en litio se estaría colocando dinero en el que es considerado, por expertos, un posible sustituto del petróleo como fuente de energía principal para mover a los vehículos eléctricos.
El sitio que había sido elegido para invertir en litio boliviano era “Sala de Uyuni”, de una extensión superior a los 10 mil kilómetros cuadrados y valorado como la principal reserva del mundo. Está localizado cerca de las ya agotadas minas de Potosí, de la que se extrajeron, siglos atrás, miles de tonelada de plata.
Entre las empresas que pretendían invertir en litio boliviano estaban las surcoreanas Kores y LG; las japonesas Sumitomo y Mitsubishi; la china Citic Guoan y también la francesa Bolloré. Las esperanzas surcoreanas de invertir en litio crecieron después de la visita del presidente Morales a Seúl, pues allí este firmó un memorando de entendimiento para invertir en litio; sin embargo, el propio mandatario luego agregó que eso no significaba una concesión a compañías privadas.
La estrategia de Morales parece haber cambiado y ahora será el Estado quien más pueda invertir en litio, aproximadamente 900 millones de dólares, que serán distribuidos en 3 fases hasta 2014. Entonces, durante los siguientes 4 años el Estado se encargará de explotar los yacimientos y solo evaluaría la posibilidad de abrir las puertas para invertir en litio cuando se alcanzara la fase de la fabricación de las baterías.
No obstante, ni siquiera esta fase de invertir en litio parece segura, pues Morales también expresó que su gobierno evaluaba la posibilidad de comprarle a un socio extranjero la tecnología para ellos mismos producir las baterías.
Uno de los momentos más tensos de la presentación del mandatario, de origen indio, ante la prensa fue cuando le preguntaron sobre el destino final de las propuestas de las empresas para invertir en litio boliviano. Esta fue su respuesta: "Todas las empresas, hasta ahora, quieren invertir en litio solo para comprarnos carbonato de litio, para que la industria de baterías de litio sea fuera de Bolivia. Yo creo en la posibilidad de instalar la industria en el país".
Los especialistas consideraron que esta estrategia era errada y que Bolivia no debería cerrar los caminos para invertir en litio, pues el Estado ya había probado ser incapaz de poner en funcionamiento una planta piloto en Uyuni.
Otros coincidieron con este criterio sobre invertir en litio boliviano y también explicaron que el Estado daba pasos equivocados, porque no era una cuestión de perder soberanía, como aducía el presidente Morales, sino que el mundo moderno demandaba la relación con empresas extranjeras, que supieran exactamente qué hacer al invertir en litio.


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