Bitcoin, ¿la última frontera del offshore?

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criptoguerraLas criptomonedas, en especial el bitcoin, llegaron a máximos históricos en su valor en diciembre de 2017; sin embargo, después han pasado por varios períodos de fluctuación, con tendencia a la baja, lo cual ha incidido en la pérdida de confianza de las personas sobre las criptomonedas. ¿Cómo entender que la cotización cayera en un 29% en menos de dos semanas tras tocar máximos? La respuesta al pinchazo de la burbuja puede estar en las medidas adoptadas por diferentes gobiernos que se han visto amenazados por la ampliación en el uso del Bitcoin y han decidido lanzar una “criptoguerra”.

Uno de los gobiernos más preocupados es el que coloca mayores impuestos a sus ciudadanos: Estados Unidos. De acuerdo con el Secretario del Tesoro, el multimillonario Steve Mnuchin, el Bitcoin es un “peligro”, y la Administración Trump podría tratarlo como una cuenta extraterritorial para el lavado de dinero. Además, aseveró que Washington trabajaba con el Grupo de los 20 países para evitar que las criptomonedas pasaran al estado de una versión digital, al de una cuenta bancaria suiza.

Entre las acciones adoptadas por Washington aparece que, como ellos incorporaron a la legislación del país el protocolo de conocer a su cliente (KYL) en billeteras digitales esto les permite seguir el rastro, con mayor facilidad, a las criptomonedas para de esta forma, aseveró Mnuchin, “combatir el lavado de dinero y otras actividades nefastas”; aunque luego criticó que otros países del mundo no hubieran seguido el ejemplo de Washington.

Bajo la presión de Estados Unidos, las naciones del G-20 realizarán, en un futuro cercano, estudios del impacto que pueden tener las criptomonedas en el sistema financiero tradicional. El siguiente paso sería la promulgación de leyes que atentarían contra la libertad que tienen los usuarios al emplear criptomonedas.

Estados Unidos no está solo en la presión, porque Corea del Sur ya anunció un plan para eliminar la especulación en las criptomonedas. Esa propuesta incluye la adopción de medidas como la exigencia de registrar la identidad de los implicados en las transacciones con las criptomonedas, combinada con el cierre de varios mercados de monedas virtuales. Seúl también impidió las operaciones con criptomonedas por parte de no residentes y menores de edad.

Mnuchin parece estar muy preocupado por la supuesta especulación relacionada con el comercio de criptomonedas y llegó a decir que esta “especulación” ponía en riesgo a los consumidores; sin embargo, no reconoció que el mayor riesgo para los ciudadanos era el impuesto colocado por los Bancos Centrales, la enorme inflación de las economías y la imposibilidad que tienen las grandes mayorías de acceder a bienes y servicios necesarios.

En la actualidad, no pocos países estudian la posibilidad de crear sus propias criptomonedas o emplear otras ya existentes como un mecanismo de defensa ante las continuas sanciones económicas que impone Estados Unidos. Entre las naciones más interesadas en esta posible solución se encuentran Venezuela, Irán, Rusia y la India.
La posición de "criptoguerra" contrasta con los pasos adoptados por otros gobiernos, como el de Bielorrusia, que a partir de marzo de este año considerará que las actividades relacionadas con criptomonedas son completamente legales y libres de impuestos.

El decreto, firmado por el presidente del país, Alexander Lukashenko, permite a las empresas y emprendedores que sean residentes del High Technology Park (HTP) realizar operaciones con tokens, incluidas criptomonedas. Otros también podrán emplear tokens en el territorio de Bielorrusia a través de residentes de HTP, que es una zona económica con un régimen fiscal especial en el país, un análogo del Silicon Valley estadounidense. En la actualidad, en HTP operan 192 compañías que producen software y ofrecen soluciones de nuevas tecnologías a clientes de 67 países.

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