Argentinos recurren a bancos offshore para proteger sus ahorros

Presidente MacriEn la memoria de no pocos argentinos está lo ocurrido en los tristes días del “corralito financiero”, ese que dejó a tantas familias sin los ahorros de toda su vida, en 2001. De esa amarga experiencia por supuesto que los argentinos aprendieron y en la actualidad no son pocos los que deciden colocar su dinero en el exterior, como una manera totalmente legal de proteger el capital que han logrado reunir.
 
Las cifras indican esta tendencia: después de las dos primeras etapas del “sinceramiento fiscal” finalizaron el 31 de diciembre del 2016, el 14% del dinero (13.715 millones)  estaba en el país y el 86 por ciento (84.127 millones) en el exterior. Varios “analistas” han alzado sus voces ante los millones offshore de residentes argentinos y vuelven a culpar a la dupla de los paraísos fiscales y los bancos offshore como los “canalizadores” de lo que llaman fuga de capitales, en lugar de llamar las cosas por su nombre y terminar de reconocer que se trata de estrategias de ingeniería fiscal, plenamente legales, a las que recurren los argentinos con el legítimo propósito de cuidar sus ahorros. No confían en los bancos de su país…y tienen millones de razones para no hacerlo.
Cada vez son más los argentinos que recurren al “wealth management”, o sea, la administración de fortunas. Esta práctica consiste en asesoría y gestión para las inversiones de personas con altos patrimonios –con activos involucrados superior a los 250.000 dólares– y de las entidades con ellas vinculadas. Entre los servicios que ofrecen bufetes jurídicos con prestigio internacional en estos casos se encuentran la apertura de cuentas bancarias offshore de personas físicas y jurídicas, creación de sociedades offshore, fundaciones o trust que son constituidos en jurisdicciones de bajos impuestos y que protegen la información privada.
 
Para “explicar” su “teoría de la conspiración”, los críticos del mundo offshore recurren a ejemplos de personas que, mientras trabajaban para un banco, robaron información de los clientes y la sacaron a la luz pública. Con esto, supuestamente, expusieron la utilización de bancos privados para “evadir impuestos”, cuando, en realidad, lo que hicieron fue dañar a miles de personas que, legalmente, aplicaron mecanismos legítimos para eludir las pesadas cargas fiscales.
 
Otro “punto” de los críticos y con el que pretenden expandir el miedo, no solo entre los argentinos, es que el mundo offshore está relacionado con el dinero sucio, procedente del narcotráfico, la venta de armas, corrupción. Nada más lejos de la verdad. Es cierto que ha habido algunos casos de este tipo, pero también han explotado escándalos en la banca “onshore”…y nadie hace llamados a no utilizar esos bancos. En realidad, el dinero sucio offshore no representa ni el 1x1000 del total de dinero que mueve ese mundo.
 
Evasión fiscal, fuga de capitales, lavado de dinero son términos que se repiten constantemente en no pocos medios de comunicación, radicados “curiosamente” en los países que más impuestos cobran a sus ciudadanos. La idea es tratar de desvirtuar al mundo offshore. Sin embargo, llama la atención que esa prensa seria no levanta su voz para protestar por el aumento del costo de la vida en Argentina, por la subida de impuestos, por el absurdo incremento de los precios en la energía, los alimentos, etc. Ante esta situación resulta lógico que los argentinos recurran al mundo offshore, como única alternativa para mantener a salvo sus ahorros.
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